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Arquitectura

Hemeroscopium: esta casa en Madrid parece desafiar la gravedad con una piscina flotante

Ubicada en Las Rozas, Madrid, la Casa Hemeroscopium, diseñada por Ensamble Studio, destaca por su estructura de siete vigas de hormigón, una piscina suspendida y una relación abierta con el paisaje madrileño. Así se construyó.

En Las Rozas, al norte de Madrid, hay una casa que consigue detener la mirada de cualquiera que la vea incluso antes de entender cómo está construida y cómo se vive en ella. La Casa Hemeroscopium, diseñada por Antón García-Abril y Débora Mesa desde Ensamble Studio, se percibe como una estructura que parece desafiar la gravedad: enormes piezas de hormigón apiladas con una precisión casi imposible, suspendidas sobre el paisaje como si el equilibrio fuera una cuestión de intuición más que de cálculo. Y, sin embargo, detrás de esa imagen rotunda hay una vivienda luminosa, abierta, cómoda, muy brutal.

Su nombre ayuda a entender su carácter. Hemeroscopium significa en griego «el lugar donde se pone el sol», una referencia que conecta la casa con el horizonte, su entorno y con la experiencia de observar cómo cambia la luz a lo largo del día. También tiene un origen íntimo para Antón García-Abril (el arquitecto y propietario de la casa), relacionado con una composición musical vinculada a su historia familiar.

La curiosa estructura se organiza a partir de siete grandes elementos de hormigón que se van superponiendo en una secuencia helicoidal, pasando de las piezas más pesadas a otras progresivamente más ligeras hasta culminar en un enorme bloque de granito que actúa como contrapeso; en Ensamble Studio bautizaron este remate como el Punto G, el punto exacto donde la gravedad equilibra toda la estructura.

El resultado recuerda la energía gestual de la pintura expresionista norteamericana: trazos contundentes, materia visible y una sensación de movimiento congelado. La planta baja reúne los espacios sociales —salón, cocina y un amplio patio con piscina— mientras que la parte superior acoge los dormitorios y una de las escenas más sorprendentes de la casa: una piscina suspendida integrada en una gigantesca viga de hormigón, como si fuese una calle acuática que flota a pocos metros de las habitaciones.

Pero lo más fascinante de Hemeroscopium no es la proeza técnica, sino la manera en que consigue que el exterior forme parte de la vida diaria interior. Los grandes ventanales convierten el paisaje de la sierra madrileña en el verdadero decorado de cada estancia. Hemeroscopium demuestra que la arquitectura contemporánea puede ser radical sin resultar fría: una contundente casa de hormigón y granito que, al final, habla de algo tan sencillo y humano como vivir acompañado por la luz del atardecer.

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