¿Cómo sería nuestra casa si la visualizáramos para el futuro? ¿Cambiaría radicalmente? ¿Seguiría siendo funcional y bella? Si al momento de realizar una reforma nos detuviéramos a pensar en todas estas cuestiones —en lugar de optar por una renovación rápida y efímera—, seguramente, conseguiríamos una vivienda mejor adaptada a nuestras necesidades. Sería más atemporal, personalizada, eficiente, especial. Esta, precisamente, fue la fórmula que siguió el arquitecto Ismael Medina Manzano al darle una nueva vida a este apartamento en San Sebastián. Se trata de un piso familiar ubicado al interior de un edificio construido en la década de 1960 como parte del Plan de Estabilización de 1959, cuyo objetivo era recuperar la economía de España, así como construir viviendas sociales estandarizadas y compartimentadas para saciar la demanda del momento.
"En un principio nos encontramos con un entorno oscuro, muy compartimentado, con poca ventilación. El salón, por ejemplo, no tenía acceso directo a al exterior, sino que tenías que pasar a través de una galería, de esas que se utilizaban para almacenar enseres y demás objetos", detalla el arquitecto, que trabaja entre España y Estados Unidos. "Decidimos adaptar el proyecto a las nuevas formas de coexistencia del siglo XXI. Proyectamos un espacio flexible que se multiplica y se integra en otros ecosistemas, que celebra la diversidad de las relaciones sociales y formas de vida locales", cuenta a MANERA.
Un espacio doméstico multifuncional
Una de las grandes premisas de este proyecto era convertir la casa —de 60 m2— en un espacio doméstico multifuncional y lleno de posibilidades. Una casa sin límites ni etiquetas. Y se logró. Pasó de tener tres habitaciones a tener dos para aportar más amplitud; un hall con espejos que hace de vestidor— y que alberga un baño en tonos azules—; y un área social que integra la cocina y el salón.
«No solo es un salón. Puede ser una zona de trabajo, de estudio, de lectura, incluso un área para dormir, ya que el sofá es desplegable», recuerda el arquitecto, quien tardó unos 9 meses en completar la reforma. Incluso la cocina con espejos puede funcionar para preparar alimentos o para simplemente ser un espacio estético o una especie de objeto de colección.
Una pared curva que articula el espacio
El recibidor y el área social de la casa (la cocina y el salón) están conectados por una curiosa pared curva revestida por azulejos en cerámica vidriada en color verde. «Más allá de ser el protagonista estético de la vivienda, es un elemento que desafía las convenciones logísticas del almacenamiento doméstico tradicional», explica Ismael. En este espacio se ubican de manera magistral una serie de despensas, armarios, muebles de cocina, baños, estanterías y armarios muy bien optimizados para las necesidades de sus propietarios.
A la pared curva se irrumpe por un contundente portal de arenisca —la piedra más utilizada en San Sebastián—. Este elemento segmenta el muro y revela, en su propia sección material, las capas geológicas del paisaje circundante y los métodos de extracción de las canteras locales. Un detalle que dota de personalidad a la vivienda y «que habla de la historia local, incluso pone en valor los artesanales en nuestra profesión».
Objetos y colores para perdurar en el tiempo
El color es uno de los grandes protagonistas de este proyecto. Y, desde luego, el verde de la pared curva, es el principal. A este le acompañan diferentes tonalidades salpicadas por aquí y por allá, como el rojo, el azul o el blanco. «Algunas veces los elegimos para optimizar tiempo y materiales, pero siempre deben de ser llamativos, especiales. El verde, además, es un color que encaja no solo con el interior de la vivienda, sino también con el entorno natural», puntualiza.
El mobiliario, por su parte, está pensado para que sea flexible, multiusos. Un ejemplo de ello son la isla elevable, hecha de granito nacional reutilizado y elaborada con estructuras desechadas de talleres de carpintería locales; o las diferentes macetas que cuentan con ruedas para que sea más fácil su transportación o incluso para que sean usadas como herramienta de carga.»Queríamos que el piso contara con piezas intensas y que resolviesen más de una cosa. Para nosotros, el mobiliario también puede ser arquitectura», finaliza.
A través de los espejos de la cocina se ve el marco/portal hecho arenisca, la piedra más utilizada en San Sebastián.
El arquitecto español Ismael Medina Manzano.
Baño con revestimiento de piscina en color azul.