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Arquitectura

Todos hemos tenido esta casa: así empieza el ciclo de cine Sesión Continua de MANERA y Roca en el Reina Sofía

Sesión Continua de MANERA y Roca en el Reina Sofía arranca su ciclo de cine proyectando la película La casa (2024), una historia que convierte la memoria doméstica en arquitectura, y charlando sobre ella con el diseñador Andreu Carulla.

La de verano. La que se fue haciendo poco a poco. La que no tiene autor, pero sí memoria. La casa (2024), de Álex Montoya, parte de ahí para construir una historia que no habla de arquitectura desde el diseño, sino desde la vida. Con esa película arranca Sesión Continua de MANERA y Roca en el Reina Sofía, un ciclo que propone mirar el cine como una herramienta para entender cómo habitamos.

Hay una escena en La casa en la que uno entiende que una vivienda no es una suma de metros, sino de decisiones acumuladas. No hay plano, no hay proyecto cerrado, ni renders hechos con IA. Hay capas. Y, sobre todo, hay tiempo.

Un cine lleno y una forma de mirar

El cine estaba lleno. Yo no era casualidad. A las siete en punto, la sensación no era la de asistir a una proyección sino la de entrar en un espacio que ya proponía una forma de mirar. El nuevo auditorio del Reina Sofía —rojo profundo, azul intenso, casi cinematográfico— no funciona como un simple contenedor. Es, en sí mismo, una arquitectura con capas que condiciona la experiencia. Un lugar donde el cine también se habita. Y eso dialogó de forma inesperada con la película.

La entrada al nuevo cine del Reina Sofía, con una cortina de terciopelo que aísla y nos introduce en esa atmósfera cinematográfica.
El diseñador Andreu Carulla, Anna Maresch, directora de Marketing y Comunicación de Roca y Enric Pastor, director de MANERA.

Una película que no habla de arquitectura (pero lo cambia todo)

La casa no es una película de arquitectura. Y, sin embargo, lo es todo. Evita cualquier lectura evidente sobre la disciplina. No hay autoría, ni gestos, ni voluntad de estilo. Lo que aparece es otra cosa: una casa de verano construida a lo largo de décadas, con ampliaciones, ajustes, materiales disponibles. Una casa hecha sin arquitectos, pero llena de inteligencia. Cada habitación guarda una historia. Cada objeto, una decisión. Cada rincón, una forma de vida. Por eso funciona. Porque todos la reconocemos.

Enric Pastor hizo una breve presentación antes de iniciar la película.

La memoria del hogar también es diseño

En la sala y en la charla posterior, esa idea no necesitaba explicación. Porque todos, de alguna manera, hemos estado en esa casa. Y ahí aparece otra memoria compartida. Roca forma parte del imaginario colectivo de este país de una forma muy similar a esas casas de verano que muchas familias levantaron poco a poco. Los baños verde menta, azul cielo o rosa pastel no son una tendencia: son un recuerdo. Un estándar doméstico que no se diseñó para destacar, sino para acompañar.

La casa familiar y Roca comparten algo: lo cotidiano que siempre está ahí. No necesita explicarse, pero se reconoce. Y, aun así, evoluciona. Las casas cambian, se adaptan a nuevas formas de vivir. Roca también evoluciona en materiales y tecnología, como ya analizamos en su visión del baño como espacio de bienestar y diseño contemporáneo. Pero en ambos casos hay algo que se mantiene: seguimos reconociéndonos en ellos.

El auditorio del Reina Sofía, diseñado por Jaume Bach en los 90, se convierte casi 40 años después en cine de la mano de sus hijos, Anna y Eugeni Bach, manteniendo su geometría, bóveda y el característico triángulo suspendido.
El diseñador Andreu Carulla.

Andreu Carulla: diseñar sin hacer ruido

Después de la proyección, la conversación con Andreu Carulla llevó esa idea a su diseño. No habló de forma. Habló de tiempo. De uso. De permanencia. En su trabajo —visible en proyectos recientes como Tramo en Madrid junto a SelgasCano— los espacios y los objetos no están pensados para llamar la atención, sino para sostener la vida cotidiana. Para permanecer y para envejecer con dignidad. Una idea que en la película aparece de manera constante: las cosas no decoran, permanecen. Y en esa permanencia adquieren sentido.

Esa mirada aparece en su trabajo con Roca, la colección Tura para el espacio de baño inspirada en la arquitectura que propone una forma de habitar esencial basada en el mediterráneo y que forma parte de una evolución visible en sus últimas colecciones de baño. En sus lavabos, muebles, bañeras, inodoros y bidés, el baño deja de ser técnico para convertirse en un espacio más doméstico, más cercano al bienestar. Un lugar donde la materia, la luz y el uso construyen una experiencia más calmada, el baño como un templo de bienestar y reflexión, como ya analizó en Tempus, su instalación para Roca. Diseñar para durar, no para destacar.

Al acabar la película, Andreu Carulla y Enric Pastor completaron la experiencia con un coloquio sobre la arquitectura sin firma y las casas que construyen nuestra vida.

La conversación no termina en la película

La pregunta que atraviesa tanto la película como la conversación es incómoda por su cercanía: qué hacer con lo que heredamos. Cómo intervenir sin borrar. Cómo transformar sin perder lo vivido.

En el cóctel posterior en el claustro, esa pregunta no desapareció. Se volvió más abierta, más cercana a la conversación real. La película había activado algo. No tanto una reflexión teórica como una memoria compartida: recuerdos de padres, de veranos en casas familiares, de objetos usados durante años que siguen ahí, funcionando, y que con el tiempo se han vuelto incluso más bellos.

Entre esa conversación, una pieza introducía otro matiz. La grifería Nu, diseñada por Inma Bermúdez para Roca, aparecía como un gesto distinto: color, ligereza, una cierta simpatía en un elemento tradicionalmente neutro. No como ruptura, sino como evolución. Como una forma de introducir cambio sin perder familiaridad.

Y la conversación en torno al cine y la arquitectura continuó en un cóctel en los pasillos abovedados del antiguo hospital, hoy el Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía.

Un ciclo de cine para mirar cómo vivimos

Sesión Continua no arranca solo como un ciclo de cine sobre arquitectura. Arranca como una forma de mirar lo que ya existe. De volver a los espacios que hemos habitado sin prestarles demasiada atención. De entender que, a veces, la arquitectura más relevante no es la que se proyecta, sino la que se acumula.

El ciclo continuará en mayo y junio con nuevas películas y con arquitectos y diseñadores que seguirán ampliando esta conversación. No tanto sobre el cine, sino sobre cómo vivimos.

Durante el cóctel, los invitados pudieron descubrir las novedades de Roca.
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