Publicidad
Diseño

48h en... Murcia, por Laura Ortín

La diseñadora Laura Ortín nos recomienda qué hacer, qué visitar y dónde comer durante un fin de semana en Murcia.

Laura Ortín desafía lo estandarizado con un enfoque que abarca todas las escalas. Tiendas, reformas integrales y obra nueva, su trabajo fusiona tradición, sostenibilidad y experimentación. Cada proyecto es un nuevo desafío, como la Casa OH!, donde el espacio se reinventa con geometrías dinámicas, o la Casa de la Playa, que resuelve la ampliación de un tradicional chalet adosado haciendo aterrizar un colorido prisma en la azotea con el interior revestido de madera y terrazo. Formada entre Valencia y Bruselas, para Ortín, el arquitecto debe escuchar, empatizar y avanzar, creando espacios funcionales que despierten emociones. Laura, que se estrena este mes de marzo como directora del festival de arquitectura Openhouse Murcia, invita a descubrir una ciudad entre la huerta y el mar que casa muy bien con su espíritu optimista.


La catedral de Murcia. © Martinez Mind.

La diseñadora Laura Ortiz, nuestra guía en la ciudad.


13:30 – De la huerta a la mesa

Nada mejor que conocer la ciudad por el sentido del gusto. El restaurante Jota Ele es un templo de la buena gastronomía. “Se come de maravilla y conserva intacto su diseño de los años 80, una curiosidad”, destaca Laura Ortín. La estética retro con muebles de madera oscura, baldosas blancas, lámparas de luz cálida y pequeños toques rojos te harán sentir un personaje de Pedro Almodóvar. Entre sus platos estrella destacan el canelón de aguacate relleno de lomo de atún rojo, corte de foie con galleta de anís y muslitos de codorniz con salsa de soja, una delicia que se deshace en el paladar.

16:00 – Paseo por el centro histórico

La historia de Murcia se descubre recorriendo su corazón más auténtico. Desde la Plaza de Santo Domingo, comienza por la emblemática Calle Trapería, donde la elegante Casa Cerdá da la bienvenida con su imponente fachada modernista. “Es, sin duda, una de las rutas más eclécticas, donde conviven edificios historicistas con otros de hace varios siglos”, señala Laura. No es de extrañar: Murcia atesora más de 1.200 años de legado, reflejados en sus calles, plazas y monumentos. Viaje en el tiempo a cielo abierto.

17:30 – La burguesía opulenta

Construido desde 1853, el Real Casino de Murcia  es un despliegue de eclecticismo. Al cruzar su puerta, el Patio Árabe deslumbra con su decoración neonazarí y pan de oro. Más allá, la Biblioteca Inglesa, el Salón de Baile con sus lámparas de cristal de Baccarat y el majestuoso Patio Pompeyano reflejan la opulencia de una burguesía que quiso convertir este edificio en símbolo de distinción. “El tocador de mujeres de estilo modernista ya es un atractivo turístico por sí solo”, comenta Laura.

19:00 – ¿Qué pasa bro?

El barrio de Santa Eulalia es sinónimo de ocio nocturno. Para comenzar la noche, Bro destaca por su ambiente relajado y su excelente selección de cócteles. “Tiene personalidad y carta de tragos que siempre sorprende”, nos recomienda Laura. El interior evoca una atmósfera clandestina con luces tenues, elegantes copas de cristal y una barra de mármol negro donde los barman crean auténticas obras de arte. De todos los cócteles, nos quedamos con su interpretación del café irlandés, una ovación bastante pícara que junta la suavidad del pistacho y la chispa del wasabi, algo curioso que probar.

21:00 – Cena en La Pequeña

Para degustar la cocina tradicional murciana, nada como La Pequeña. “Si no quieres fallar, este es el sitio. En la Plaza del Arco de San Juan, sus platos superan cualquier diseño sofisticado”, asegura Laura. Este local comenzó ocupando solamente 30 metros cuadrados, pero con el paso del tiempo ha crecido a 250. El interiorismo sencillo y acogedor, con manteles blancos y sillas de madera, deja todo el protagonismo a sus recetas mediterráneas. Destacan el marisco fresco, los productos de la huerta y su cuidadísima selección de vinos.


El edificio del ayuntamiento, de Rafael Moneo. © Michael Morán.

El puesto Sé feliz y come fruta en el Mercado de Verónicas de Murcia. © David Frutos.


9:00 – Bizcochos para comenzar

¡Vamos a por la jornada! “Un café de especialidad en el centro, ideal para empezar con energía”, sugiere Laura. Tras su llamativa puerta roja, Vértigo y Calambre  huele a granos recién molidos. Los fans de lo dulce van a encontrar croissants rebosantes de mantequilla a bizcochos, pero si hay que elegir que sean las tostadas con higos de temporada. La alternativa es la panadería artesanal La Madrugada de Javier Moreno también con interior de Laura Ortín y manos expertas al amasado.

10:00 – El retablo minimalista

En el corazón de Murcia, la Plaza del Cardenal Belluga es un escenario donde la historia y la arquitectura entablan un diálogo fascinante. Frente a la majestuosa fachada barroca de la Catedral, Rafael Moneo proyectó en los años 90 un Ayuntamiento que no busca imponerse, sino complementar el conjunto. Su estructura de pilastras aleatorias actúa como una réplica contemporánea del monumental retablo catedralicio, sin recurrir a los órdenes clásicos. Cerrando un vacío dejado por el derribo entre calles, su diseño reconfigura la plaza, restaurando su esencia urbana con equilibrio y sutileza. “Este contraste no puedes perdértelo”, recalca Laura.

12:30 – Modernismo y diseño

Para los amantes del diseño, Quarta Mobiliario, en un edificio modernista exquisitamente restaurado, es un auténtico templo del interiorismo. Aquí conviven iconos atemporales de marcas como Zanotta y Vitra con las últimas tendencias en mobiliario y decoración. Cada rincón inspira, cada pieza cuenta una historia. Ya sea un clásico del diseño o un hallazgo contemporáneo, es fácil encontrar ese detalle especial que transformará cualquier espacio en un reflejo de personalidad y estilo.


La madrugada de Javier Moreno. © David Frutos.

Vertigo y Calambre.


14:00 – Probar la marinera

El Cafeto es el templo del aperitivo, “un clásico que nunca falla”, asegura Laura. Lo sencillo y de toda la vida ha funcionado por algo, y más con buenos ingredientes. Laura recomienda la tapa típica murciana por antonomasia: la marinera. Ensaladilla rusa sobre una rosquilla de pan alargada con una anchoa encima. “Para que sea top, la anchoa debe ser en salmuera y la ensaladilla con la patata muy machacada y sin guisantes, ¡por favor!”. El Cafeto vende 400 de sus legendarias marineras al día, con materias primas escogidas y una historia familiar que resiste el tiempo.

17:00 – Subida a la montaña

Nada como contemplar la puesta de sol en la sierra murciana desde el encantador cafecito en lo alto de la montaña. “Es muy especial, a solo 10 minutos de la ciudad”, dice Laura. Aquí podemos entender que el nombre, El Quitapesares le viene como anillo al dedo. ¿Quién podría estar triste en un lugar así? La contemplación de la naturaleza siempre es una invitación a la desconexión.

21:00 – Subirse a un tándem

“Me importa mucho que el espacio y la comida vayan de la mano”, dice Laura mientras habla de la reforma de interiorismo que va a aplicar en Tándem. Tienen una cocina impecable que definen como sencilla pero cuidada y, sobre todo, joven. A pesar de ello, ya tiene grandes distinciones como la etiqueta Bib Gourmand 2025 de la Guía Michelin, la T de Oro 2024 de Tapas Magazine y Mejor Joven Talento 2024. Sin duda, una parada obligatoria, y aún más obligatorias sus croquetas y la anchoa con mantequilla casera. ¡Un bocado delicioso!

23:30 – Noche en Santa Eulalia

Para cerrar el día, un recorrido por las icónicas tascas del barrio de Santa Eulalia, con paradas en locales como Plan 9  y Bar Ocio, donde la música y el buen ambiente están garantizados. Para los que se atreven con todo, que prueben el Café Asiático, una mezcla de café, leche condensada, brandy y Licor 43, con un toque de canela y corteza de limón. Originario de Cartagena, fue inspirado por los marinos que llegaban al puerto desde Asia a comienzos del siglo XX y pedían en las tabernas un café con leche condensada y brandy.


@ Keith Mapeki.

La tienda Portocale.


10:00 – Inmersión en el arte

La Sala Verónicas es una joya del arte contemporáneo en Murcia. Ubicada en una iglesia barroca del siglo XVIII, desacralizada en los años 80, este espacio ha evolucionado hasta convertirse en un referente nacional en la promoción del arte contemporáneo. “Es una sala mágica, donde la arquitectura barroca dialoga con propuestas vanguardistas, creando un contraste fascinante”, destaca Laura. Sus exposiciones temporales muestran lo mejor del panorama artístico actual, convirtiéndola en una parada imprescindible para fans de la plástica.

12:00 – Aperitivo dominical

Al lado está la siguiente parada. “Un bar de toda la vida que se ha reinventado sin perder su carácter”, comenta Laura. Junto al Mercado de Verónicas, el Café Bar Verónicas  es ideal para arrancar el último día. Su relevo lo ha recogido el cocinero Samuel Ruiz que, junto al Colmado de San Julián en la misma acera, han elevado los aperitivos del domingo a otro nivel. Sus marineras, encurtidos y vermuts caseros lo convierten en un destino imprescindible para los amantes del buen tapeo.

14:00 – Pasar por el mercado

“No puedes irte sin visitar este mercado y probar sus productos frescos”, nos dice Laura. El Mercado de Verónicas es una auténtica inmersión en los sabores de la región. Entre los puestos de frutas y verduras de la huerta murciana, destaca Sé feliz y come fruta, un rincón diseñado por Laura para resaltar lo mejor de la agricultura local. “Son amabilísimos y tienen las mejores frutas y verduras, tanto que varios chefs con estrellas Michelin vienen aquí en busca de ingredientes”, señala.

16:00 – Despedida entre libros

Nada mejor que llevarse un recuerdo antes de partir. “Junto a la Catedral , Librería Soportales (Soportales Catedral, Letra E) lleva abierta desde 1941. Madera, suelo hidráulico y montañas de libros… yo no me la perdería”, concluye Laura. El biógrafo de la ciudad por excelencia es Antonio Botías y su libro Murcia, secretos y leyendas te acerca a su historia. Si te apasiona el arte, en el Taller de Miriam Martínez Abellán (cita previa: @miriammartinezabellan) su collage místico y surrealista explora identidades y la poética del material, fusionando imágenes del pasado con reflexiones sobre identidad y feminidad.


Miriam Martínez en su taller. @ Laura Santacruz.

@ Laura Santacruz.


Publicidad
Resumen de privacidad

Nuestra web utiliza cookies propias y de terceros para gestionar el portal, recabar información sobre la utilización del mismo y mejorar nuestros servicios. Puedes hacer clic en ACEPTAR para permitir el uso de cookies o ver la configuración de las cookies para ver información detallada y seleccionar qué tipo de cookies deseas aceptar o rechazar.