Hoy tenemos una relación extraña con el tiempo. Todo a nuestro alrededor es un reclamo para aprovecharlo, para llenarlo de tareas y actividades y experiencias, para exprimir cada milésima de segundo. Sin embargo, sentimos que se nos escapa, que vuela. Quisiéramos poder moldearlo, estirarlo, detenerlo. Ese un rasgo generacional, ese signo de los tiempos –nunca mejor dicho– aparece reflejado en las propuestas ganadoras de la 28ª edición del Cartier Prize for Watchmaking Talents of Tomorrow, el certamen con el que la maison impulsa a quienes escribirán el siguiente capítulo de este oficio. Los seis ganadores –tres en la categoría de aprendices y tres en la de técnicos– buscaban, de una u otra forma, suspender el tiempo.
Esas seis propuestas se dieron a conocer el pasado miércoles 24 de junio en la Maison des Métiers d’Art en Suiza, en La Chaux-de-Fonds. El escenario escogido ya nos dice muchas cosas: es una sede dedicada a la artesanía de los relojes. Fundada en 2014, surgió del deseo de Cartier de compartir, preservar y desarrollar los oficios artísticos –como el esmaltado o la marquetería– que dan carácter e historia a un reloj. El certámen nació con ese mismo anhelo: asegurar que el oficio no se pierda, que se siga transmitiendo de generación en generación.
Y no es solo la preservación lo que se busca, también la transformación, el impulso hacia delante. A los participantes –estudiantes de Suiza, Francia y Bélgica– se les invita a que expresen, a través de sus creaciones, una forma distinta de mirar el tiempo. En esta edición, se les pidió que crearan una pieza basada en el movimiento de un péndulo, bajo el tema «Alterar el equilibrio: Leer y comprender el tiempo de manera diferente».
Después de una selección inicial basada en bocetos, textos y presentaciones en vídeo, los 11 finalistas dispusieron de ochenta horas durante tres meses para convertir su visión en realidad, con el apoyo de sus mentores. Finalmente, en la Maison des Métiers d’Art, los seis mejores fueron seleccionados. Todos ellos, como decíamos, tienen algo en común: buscan que sus relojes suspendan el tiempo, que lo alarguen, que lo estiren a través de la quietud. A continuación, las propuestas ganadoras, acompañadas de una explicación de sus creadores.
Silence Choisi (Chosen Silence) – Aymeric Peters
1º premio en la categoría de aprendices de relojería
Silence Choisi es un reloj que suspende el tiempo en lugar de medirlo. Inspirado en los relojes de finales del siglo XIX y principios del XX, captura la elegancia de sus materiales y la precisión de sus proporciones. Su diseño evoca un objeto clásico, casi familiar, al tiempo que introduce una forma radicalmente diferente de indicar la hora. Sus manecillas, detenidas a las 6 en punto, permanecen inmóviles, como si estuvieran congeladas en una silenciosa expectación. El tiempo no existe hasta que se le convoca.
El mecanismo se pone en marcha mediante la acción de una llave: un sistema libera los pasadores y las manecillas vuelven a sus posiciones correctas. Al igual que en un cronógrafo de ratos, el tiempo se retiene y luego se libera en un instante, en una interacción mecánica que es a la vez precisa y poética.


Nymphéa (Nymphaea) – Layla Sluysmans
2º premio en la categoría de aprendices de relojería
La palabra ‘nymphaea’ es el término científico que designa al nenúfar, cuya floración dura solo unos días. Sin embargo, el que estás contemplando perdurará mientras la humanidad lo desee. Nymphéa es un nenúfar mecánico que se abre y se cierra en un ciclo de dos horas. Los pétalos están fabricados en resina y la base es de ébano mexicano. La esfera esmaltada solo queda al descubierto una vez que los pétalos se han abierto.
Una vez abiertos, aparece la esfera, elegante y discreta. Un detalle sutil permite identificar el índice de las 12 en punto. Estos índices son, de hecho, elementos visibles del propio mecanismo. A través de estas decisiones, la pieza anima al espectador a ralentizar el ritmo en un mundo que se mueve con demasiada rapidez. Recuerda: el tiempo solo se revela a quienes se toman el tiempo de observarlo.


La Dualité Des Opposés (The Duality of Opposites) – Edouard Nicod
2º premio compartido en la categoría de aprendices de relojería
La dualidad de los opuestos es un reloj de mesa que explora la noción de equilibrio, reinterpretando los códigos de la relojería para ofrecer una nueva perspectiva del tiempo. Los roles tradicionales se invierten: la esfera se convierte en la estructura, la manecilla se detiene y el mecanismo se hace visible y móvil.
Suspendido en el espacio, el corazón mecánico ocupa el centro del escenario. Encarna un equilibrio que nace de la tensión entre el movimiento y la quietud. La energía y el silencio se responden mutuamente en una sutil armonía. Esta dualidad se expresa a través de una Panthère dormida, colocada a modo de contrapeso. Tranquila e inmóvil, la pantera equilibra el mecanismo en constante movimiento. Toda la pieza se sustenta en un equilibrio delicado a la par que esencial. La más mínima perturbación podría romper la armonía. Este reloj nos invita a buscar un sentido del equilibrio, fuente de elegancia y serenidad.


Un Instant (A Moment) – Arthur Choquet
1º premio en la categoría de técnicos
Un Instant nos invita a medir el tiempo en un instante suspendido. Con su arquitectura inspirada en el estilo Haussmann propio de la Ciudad de la Luz, este reloj devuelve a París su papel como cuna histórica de la artesanía de Cartier. Estas referencias aparecen en el fondo en forma de fachadas de edificios y farolas tradicionales parisinas. Esta nueva forma de entender el tiempo crea un diálogo entre el desequilibrio del movimiento y el paso del tiempo. La tensión resultante, combinada con un recuerdo histórico, expresa una transición hacia el futuro.


Médusée (Transfixed) – Adam Deroche
2º premio en la categoría de técnicos
¿Y si el tiempo se detuviera? ¿Y si este momento, suspendido en un solo suspiro, se prolongara para siempre? Médusée es un reloj de mesa diseñado como una invitación a volver a centrarse en el presente, que con demasiada frecuencia se pasa por alto entre el pasado y el futuro.
Su forma poco convencional, una combinación entre un reloj de bolsillo de oficial y hielo derritiéndose, sugiere movimiento, aunque todo parezca congelado. Las agujas, inmóviles a las 10:10, dan la impresión de que el reloj no funciona, pero, en realidad, son los números los que se mueven para alinearse con las agujas. Creado mediante una combinación de técnicas que incluyen cerámica, esmalte, resina y decoración relojera, aúna la artesanía tradicional con la innovación. Su nombre, inspirado en Medusa —la figura mitológica cuya mirada convierte a las personas en piedra— y en la medusa, casi inmortal, simboliza una paradoja entre la quietud y el movimiento perpetuo.


Echo – Adrien Stefenelli
3º premio en la categoría de técnicos
Echo es una obra imponente que juega con el equilibrio, el tiempo y el sonido. Este reloj nos invita a percibir el tiempo de otra manera; lejos de ser un simple cronómetro, carece tanto de agujas como de esfera, sustituidas por un timbre que suena a intervalos fijos. Evoca el delicado sonido de una gota de agua al caer sobre la base.
Con esta información por sí sola, el usuario puede disfrutar del momento sin preocuparse por lo que le depara el futuro. Ya no se ve limitado por la anticipación. La composición crea una sensación de desequilibrio y suspensión. El bloque macizo parece casi líquido, a pesar de la resistencia de sus materiales, lo que genera una sensación de tensión en la que una sola gota de agua podría alterar lo que, por lo demás, es una estructura verdaderamente rígida.


