La manera más respetuosa de ejercer un oficio suele ser también la más interesante y la que da resultados más bellos, más humanos. En el diseño, esto pasa por establecer una relación con el material de forma que sea éste quien guíe el proceso y la forma final del objeto. De esta premisa nace Uprooted, la colección de mobiliario diseñada por Jorge Penadés, a través de la que explora las posibilidades de un material que se considera deshecho: la raíz de los olivos. La colección se presentó, junto a un ensayo visual del fotógrafo Max Creasy y una serie de instalaciones que cuestionan la relación entre el diseño y los materiales, en la Madrid Design Week, el pasado febrero. Pero su historia, la que hoy vamos a contar, comenzó mucho antes y, a la vez, tan solo acaba de empezar.
El aceite de oliva, la madera de olivo
La primera chispa de la idea se prendió en 2014, cuando a Jorge, que entonces estudiaba un máster en el IED, le pidieron que buscase en su baúl de los recuerdos, en los retazos de su infancia y de su identidad, para encontrar un producto e investigar su proceso de producción. Malagueño y de familia de ebanistas, rápidamente lo tuvo claro: el aceite de oliva y la madera del olivo. En el escenario que se encontró, los números hablaban alto: Andalucía es responsable de entre el 20 y el 25% de la producción mundial de aceite, y del 80% dentro de España. El trabajo del máster se alargó otros tres años en los que habló con carpinteros, visitó almazaras, y trazó el dibujo de la situación actual. “A principios de los 80, para hacer más eficiente la producción de aceite de oliva, inventan un tractor con dos brazos que cogen el tronco del olivo y lo agitan para que caigan las aceitunas en una estructura que el mismo tractor lleva incorporada. Para que este sistema funcione, todos los olivos tienen que tener una distancia mínima entre ellos de entre cinco y siete metros. Los olivos nativos, por supuesto, no habían crecido ordenados. Muchos crecían juntos porque entre ellos se protegen del sol. Era imposible el sistema, y se dieron cuenta de que la solución pasaba por arrancar los olivos nativos y plantar nuevos en forma de rejilla”, cuenta Jorge a MANERA. Su siguiente pregunta fue: ¿Qué sucede con todos los olivos arrancados? Y la cuestión es compleja, como lo es el trabajar esta madera de un tronco muy bajito y retorcido, por no hablar de la de sus raíces, llenas de pequeñas rocas. Fue ahí, en la zona que planteaba más problemas, donde fijó su atención. Quiso trabajar esa madera, aprovecharla para algo más que troncos de leña, por muy bien que supiesen los espetos cocinados sobre ella.
“Me tiré dos años buscando a un carpintero que me cortase esta madera ‘en lonchas’ para tratarla, hasta que por fin di con unos madrileños, Ebanistería Carsan, de Ezequiel Molaches”, relata. La oportunidad de trabajarla llegó con una pop-up para la firma Camper en Galerías Lafayette. Salió bien, y le pidieron que hiciese más piezas para una tienda permanente en su sede, en Mallorca. El mobiliario hecho a partir de madera de raíz de olivo ya era una realidad, pero Jorge sabía que esto solo era el principio de la investigación, aunque llevase inmerso en ella ya 10 años.
Para que fuese la madera quien guía el proceso, Jorge decidió entrevistarla: hacerle 99 preguntas o intervenciones para ver cómo iba respondiendo.
Mesa de trabajo con las «respuestas» de la madera. Primero, en forma de dibujo; después, de maqueta.
Silla 02 formada a partir de raíces de olivo torneadas mediante CNC, equilibrando la precisión con la densidad
natural del material. Fabricada por Carpintería La Navarra.
Estanterías de pared creadas a partir de tablones sobrantes de raíz de olivo, maximizando el uso del material a la vez que se preserva su belleza natural. Fabricado por Ebanistería Carsan.
Una mesa de café con cuatro tablones de raíz de olivo conectados para formar una estructura de soporte para un sobre de cristal transparente. Fabricada por Ebanistería Carsan.
Cara a cara con las raíces del olivo
Así, coincidiendo con el décimo aniversario de su estudio, llega Uprooted, la exposición en el Madrid Design Festival comisariada por la experta en materiales Seetal Solanki. Esta exposición marca un punto de inflexión gracias a ella, a Solanki, quien pone solo una condición para unirse al proyecto: que introdujese “la opinión del material” en el proceso, que dejase que hable, que se exprese, que guíe. “Para ello, se nos ocurrió hacerle una entrevista a la madera de raíz de olivo. Preguntarle qué quiere hacer. Pero, claro, ¿cómo un diseñador le hace una entrevista a un material? Mi lenguaje son las herramientas, las máquinas, así que al final la entrevista consiste en hacerle intervenciones y ver cómo reacciona”, explica. Lo dividieron en tandas de 20 preguntas. Las primeras 20, un análisis inicial: ¿Dónde creces?, ¿cuánta agua tienes a partir de que se te corta?, ¿y cuando pasa un año?, ¿en qué formato se trabaja contigo?… Las siguientes 20 son intervenciones con técnicas manuales, como si el entrevistador fuese un artesano. Las siguientes, con técnicas industriales. Las siguientes, con acabados y las últimas 20, con ideas “de las de volverse loco”, como, ¿qué pasa si te hago un degradado?
De cada una de las 99 preguntas dibujaron una respuesta y solo 10 –de momento– han cobrado vida. Son las 10 que componen la colección Uprooted, acabadas con aceite de oliva virgen extra, para cerrar el círculo. Las raíces presentaban un reto y Jorge se ha metido de lleno en su resolución. El futuro: que la madera siga respondiendo a esas preguntas, seguir interviniéndola en un proceso de prueba-error, explorando nuevas posibilidades para una industria, elevando a la categoría de arte lo que de primeras podría parecer un impedimento, buscando la belleza allá donde nadie mira. Estamos expectantes por ver cómo continuará esta historia.
Las 99 preguntas.
Piezas expuestas en la muestra comisariada por Seetal Solanki como parte del Madrid Design Festival.
La raíz del olivo, la materia prima.
