La vida cambia bastante antes de que nos demos cuenta. Un día miras una casa de hace veinte o treinta años y entiendes que ya no vivimos igual. Las casas son más pequeñas, más urbanas y bastante menos definitivas. Nos mudamos más, trabajamos en ellas, invitamos a cenar, escuchamos discos, acumulamos libros y pedimos a una misma habitación que haga tres cosas distintas. También queremos que aquello que compramos diga algo de nosotros. Teulat parece haber entendido todo eso antes que nadie. Quizá porque ellos mismos pertenecen a esa vida joven, urbana y un poco inquieta. Y quizá por eso su stand en Hábitat Valencia, abierto hasta el 1 de octubre, no se parece tanto a un espacio de feria como a un sitio donde quedarse un rato: una cafetería-quiosco con café de a la que MANERA suma revistas y lectura.


Una nueva forma de vivir
Alrededor del café aparecen piezas de Marc Morro, Jorge Penadés, Malva Office, Mauro Federico, About o Yonoh Studio. No son nombres desconocidos ni talentos por descubrir, pero sí diseñadores con muchísimo talento a los que no es tan habitual ver en el catálogo de una firma nacional. Es una generación buenísima, acostumbrada a moverse entre pequeñas ediciones, piezas propias, objetos coleccionables, experimentos y colaboraciones puntuales. Teulat les está dando un espacio que llevan tiempo mereciendo, “porque conectamos con su forma de entender cómo vivimos ahora, porque hay afinidad”, cuenta Eric Cambres, diseñador y CEO de la firma. Y quizá sin querer, están creando una fotografía bastante precisa del diseño que se está haciendo hoy.


Y se nota en las piezas. Marc Morro lleva su manera de mirar lo cotidiano a Wally, que ahora crece con un cajón inspirado en los apple boxes de los rodajes y capaz de convertirse en mesa auxiliar, taburete o reposapiés. Jorge Penadés parte de algo tan reconocible como las barandillas de una piscina para construir Passamà, un sistema de mesas desmontable, reparable y resuelto a partir de un mismo tubo metálico. Malva Office hace de una ranura el gesto principal de la estantería Slot. Mauro Federico trabaja el aluminio desde los pliegues mínimos de Aele. Y Sonar, diseñada por el propio Estudio Teulat, nace directamente de una costumbre contemporánea: querer guardar los vinilos, pero también enseñarlos. Son muebles que empiezan en observaciones bastante pequeñas sobre nuestra nueva manera de vivir.
Una pausa en feria
Es por eso que todo encaja tan bien alrededor de un café. Las ferias no suelen ser lugares particularmente agradables. Hay moqueta, demasiada luz blanca, reuniones enlazadas una detrás de otra, gente trajeada y una sensación comercial que obliga a estar permanentemente en marcha. El Coffee Club hace justo lo contrario. Invita a acercarse, sentarse, hojear una revista, pedir algo y bajar un poco la guardia. Puede incluso que uno se marche pensando que el momento más relajado de toda la feria lo pasó sobre una silla de Teulat.


Ahora estos diseñadores son jóvenes, aunque muchos de sus nombres lleven ya años circulando por estudios, galerías, escuelas y revistas. Alrededor están sus amigos y una escena entera que está muy viva. Lo interesante será comprobar qué ocurre si Teulat mantiene esa mirada durante años. Porque quizá dentro de una década revisemos su catálogo y descubramos que algunos de los diseñadores que entonces ocupan el centro del panorama ya estaban aquí, haciendo mesas, estanterías y cajones cuando todavía otras aún no eran capaces de verlos.
Al final, hasta el café con prensa es otro pequeño guiño a esa vida moderna que Teulat intenta entender. Sentarse un rato, leer algo, escuchar música, encontrarse con alguien y rodearse de objetos que encajen con todo eso. Su ADN, de alguna manera, está también ahí.

