Será este el otoño de Charlotte Perriand. Además de conocer su vida y obra en la biografía ilustrada recién publicada por MANERA Ediciones, sus piezas se podrán ver en la mayor retrospectiva dedicada hasta la fecha a su trabajo en España.
Estarán en la Fundación Miró desde el 9 de octubre hasta el 28 de febrero, en la muestra Charlotte Perriand. La libertad de repensar el mundo organizada junto a Cassina, la única firma autorizada para producir su mobiliario y quienes se han encargado, junto a su hija, Pernette Perriand, de mantener vivo su legado. Hablamos con ella y con Bárbara Barbara Lehmann, responsable del archivo histórico de Cassina, sobre la exposición, la vida, la obra y el legado de Charlotte.
Qué veremos en la exposición
Allí estarán sus diseños más icónicos y se podrán explorar algunas facetas más desconocidas, como su relación con la fotografía o con Japón. También se podrá sentir cómo es habitar un espacio diseñado por ella, gracias a una recreación del Salon d’Automne, con el mobiliario creado junto a Le Corbusier y Pierre Jeaneret en 1929, para la exposición anual de arte celebrada en el Grand Palais de París que supuso la presentación en sociedad de su icónico mobiliario tubular.
Cassina, junto a Pernette Perriand y el historiador del diseño Arthur Rüegg, llevó a cabo esta reconstrucción inicialmente para la primera gran exposición integral dedicada a Charlotte, que tuvo lugar en París en 2019 en la Fundación Louis Vuitton. Desde entonces, ha recorrido museos internacionales difundiendo la cultura del diseño.
Habrá piezas que hablan de su compromiso político, como la Table Manifeste, diseñada en 1937 por Charlotte para la sala de espera contigua al despacho de Jean-Richard Bloch, redactor jefe de Ce soir, el periódico del Partido Comunista que apoyó activamente a los republicanos durante la Guerra Civil Española. La mesa tiene una estructura de patas en forma de trípode y un tablero extraíble con cuatro inserciones grabadas: dos dibujos de Fernand Léger de 1933, Tire-bouchon y Fragment de vitrage, y dos grabados de Picasso extraídos de la serie Songe et Mensonge de Franco, realizada en 1937, al mismo tiempo que Guernica. «Esta mesa de centro tiene, por tanto, un peso político muy fuerte: una denuncia de la dictadura de Franco y de la devastación de la guerra civil», cuenta a MANERA Barbara Lehmann, responsable del archivo histórico de Cassina.
Cassina, Pernette Perriand y la conservación de un legado
La relación entre Charlotte Perriand y la editora de mobiliario italiana se remonta a 1964, cuando Cassina adquirió los derechos para reproducir los cuatro primeros modelos diseñados por Perriand, Le Corbusier y Jeanneret. Desde 2004, trabaja con Pernette Perriand en la colección Cassina iMaestri – Charlotte Perriand. «Es una forma extraordinaria de sumergir creaciones que tienen más de medio siglo de antigüedad en el mundo contemporáneo, junto a los diseñadores de hoy en día. Editar es dar vida», explica Pernette a MANERA.
Cada reconstrucción de una pieza conlleva un proceso exhaustivo, que comienza con un minucioso análisis de documentos de archivo, bocetos y/o maquetas originales para garantizar la autenticidad. Además de los muebles editados, están los libros, las muestras, el conocimiento. Cassina no solo produce piezas. También cultura del diseño. Esta exposición muestra su respeto por el archivo y su deseo de que su historia, la que precede a las piezas, se conozca.


Gracias a esta labor, el mundo del diseño puede extraer hoy lecciones valiosas del trabajo de Charlotte, como «la necesidad de salvaguardar la integración entre la naturaleza y el diseño y el valor añadido que aporta la influencia de otras culturas», en palabras de Bárbara Lehmann, o una manera de ver el diseño que trascendía lo físico, como apunta Pernette: «Ella no diseñaba para complacer, sino para responder a una necesidad y a un uso dentro de un conjunto arquitectónico. Por eso sus diseños generan un placer duradero, alejado de la moda efímera».
La vuelta a España de Charlotte
Charlotte Perriand no llega por primera vez a España. Charlotte vuelve. Fue su amistad con Sert, a quien conoció en el estudio de Le Corbusier, lo que la trajo aquí en los años 30, en concreto a Mallorca. Sert admiraba las virtudes de la arquitectura tradicional de las Islas Baleares, que consideraba una fuente de inspiración para la arquitectura moderna, y contagió esa fascinación –unida a la que ya traía de serie por las montañas y el mar– a Charlotte, que decidió circunnavegar la isla.
Más tarde, Sert y su mujer, Moncha, vivieron una época en el piso de Charlotte en Montparnasse, durante la construcción del Pabellón de la República Española para la Exposición Internacional de Artes y Técnicas de la Vida Moderna, celebrada en París en 1937. «Tengo muchos recuerdos de Sert y de su mujer, Moncha. Cuando venía a casa, siempre llevaba consigo un pequeño móvil de Calder que la acompañaba a todas partes, como si fuera una mascota. Llevaba unas joyas maravillosas de Calder y nos preparaba crepes Suzette, que me encantaban», cuenta Pernette.
Con piezas, reconstrucciones y retazos de su historia, esta cita cultural en la Fundación Miró reitera el mensaje de la biografía publicada por MANERA Ediciones: para mantener viva la cultura del diseño, no basta con producir piezas. Es necesario bucear en el archivo y rescatarlo. Es necesario contar su historia.

