Hay algo casi anacrónico, y por eso mismo muy actual, en volver a cortar vidrio a mano, unirlo con cobre y estaño y dejar que la soldadura se vea. Eso hace Alberto Sánchez en Facetas, la primera colección de Berto, su nueva etapa en solitario tras años al frente de Mut Design. En el marco de la Feria Hábitat Valencia, las presentó junto a MANERA en una exposición celebrada en el estudio de Mut.
El punto de partida es la técnica Tiffany, un oficio del siglo XIX que aprendió de cerca junto al artesano portugués Fernando Silva, pero aquí no hay nostalgia ni vidrieras historicistas: el lenguaje es limpio, geométrico y radicalmente contemporáneo. Como todo lo que hace este creador.


Lámparas que funcionan como arquitecturas de luz
Sánchez parte de sus obsesiones de siempre —la forma, la materia, el ritmo— para construir lámparas que funcionan casi como pequeñas arquitecturas luminosas. Repeticiones, ángulos y volúmenes facetados organizan el vidrio mientras la luz atraviesa, fragmenta y transforma cada pieza. Lo interesante es que el proceso no se esconde. Las líneas de unión, las pequeñas irregularidades y la huella manual forman parte del dibujo, como si la construcción quedara a la vista. Y también las aguas del color sobre el vidrio, que aportan profundidad.
“La artesanía es un puente entre el pasado y el presente, un recordatorio de la importancia de la humanidad y la creatividad en un mundo cada vez más digital”, explica Sánchez. El interés está precisamente en esa fricción: una técnica histórica puesta a trabajar sobre formas plenamente contemporáneas.
Son lámparas, sí, pero también esculturas utilitarias que cambian según el punto de vista, la hora y la intensidad de la luz. Objetos con peso, textura y presencia, en los que cada unión visible recuerda el tiempo, la mano y el oficio necesarios para construirlos. “Quiero que mis piezas hablen de artesanía, pero también de emoción. Que sean útiles, pero sobre todo, que conmuevan a la gente”.


