Respirar hondo parece un gesto reservado al campo. Lo hacemos al llegar al mar, al entrar en un bosque, cuando huele a tierra mojada. Pero hacerlo al abrir la puerta de casa parece, de pronto, un lujo. Y no tendría por qué. The Masie tiene claro que dentro de nuestros hogares también podemos rodearnos de materiales que conocemos de antes, desde mucho antes de que existieran las casas: madera, piedra, mármol… Cosas que envejecen, pesan, tienen textura y hacen que un espacio se sienta un poco menos construido y bastante más vivido.

La manera de entender el mobiliario de la firma parte muchas veces de esa combinación entre materiales nobles y acentos de color que crean un espacio sofisticado y contemporáneo, donde lo que cada pieza aporta es sinónimo de respiro. No se trata de llenar la casa de materiales naturales hasta convertir el salón en una cabaña, sino más bien de introducir piezas aquí y allá capaces de bajar el ritmo general. Una mesa de mármol, una veta de madera que se queda a la vista, una estructura metálica que refleja la luz. Pequeñas decisiones que cambian la temperatura de una habitación.
Instinto doméstico
La mesa de comedor Kyota, por ejemplo, y sus formas ovaladas convierten un gran bloque de mármol en el centro natural del comedor. Hellie combina este material con la madera convirtiéndolos en algo más cálido, más amable. Aryo lleva el metal a una silla ligera, gráfica y con alma vintage; Libni traslada el mismo ADN a un sillón con mucho carácter. Y piezas como el sofá modular Rhys están ahí para recordar que la casa tiene que poder cambiar con nosotros para sentirnos bien en ella. Hoy conversación, mañana siesta, pasado una cena que se alarga.

Quizá ese sea el verdadero soplo de aire fresco que renueva un interior. No cambiar de casa, sino conseguir que la que ya tenemos respire distinto. Meter dentro algo de bosque, algo de piedra, un poco de color, dejar espacio alrededor y no tener miedo a la mezcla de materiales, de colores. La firma The Masie propone precisamente eso: muebles que te hacen sentir en casa y te dejan respirar hondo. Muy hondo. Objetos útiles, sí, pero creados con materiales que vienen de la naturaleza, y que tienen algo que decir. Y en esos casos, basta con dejarlos hablar y tocarlos.

