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Diseño

Todo lo que no pudimos dejar de tocar en la feria Habitare de Helsinki

Si un objeto te invita a acariciarlo, es muy buena señal. Bajo ese criterio hemos recorrido la feria del mueble escandinava por excelencia y elegido lo mejor.

Cuando una feria te dice “toca”, tocas. Y eso es justo lo que ha pasado en la última edición de Habitare, la cita del diseño anual más esperada de los países nórdicos. Este año se ha celebrado donde siempre, en Helsinki, del 10 al 14 de septiembre, y el tema ha sido el tacto. Una temática central muy acertada para una feria de diseño, porque como nos dijo el interiorista Sigfrido Serra una vez, si un objeto te invita a pasarle la mano por encima, es que algo estás haciendo bien.


Piezas de la diseñadora finlandesa Reeta Laine, que ha formado parte de la selección de nuevos diseñadores que han expuesto en Habitare Talents Protos.

Exposición temática de Habitare 2025, diseñada por Collaboratorio.


Hoy en día vivimos pegados a las pantallas, y nuestros dedos se tienen que conformar con rozar el vidrio de los móviles y las teclas de los ordenadores. Así que nos hemos subido a un vuelo dirección Helsinki, nos hemos metido en la feria Habitare, y lo hemos tocado todo. El acero de una antigua vajilla sueca que brilla como el primer día y, al sostenerlo, te recuerda lo frío que puede resultar este material en las manos. La madera recién pulida y su adictiva suavidad, o la sorpresa al descubrir lo ligera que es una silla que parecía pesar el doble. A través del tacto, los materiales se comunican directamente con nuestro sistema nervioso, y, con esta selección, os transmitimos las piezas que más nos ha gustado tocar, al vuestro:


Varios visitantes son sorprendidos in fraganti acariciando el sofá Loma, uno de los finalistas de la Habitare Design Competition 2025.

Nos costó separar las manos…

Del espacio Neighbours que firma la interiorista Laura Seppänen. Pero no una silla, una moldura de pared o un textil en particular –que también–, sino todo el espacio en sí. La interiorista finlandesa ha sacado toda la artillería para diseñar una casa pensada para estimular, generar interés, y, por supuesto, para tocar. Una cocina con geometría inspirada en la de los castillos medievales, sillas de madera que se curvan como si sus patas fueran olas o piezas tan icónicas como la mesa Kyoto de Poltrona Frau, cuya cuadrícula es irresistiblemente táctil. Por todo eso le hemos dedicado un artículo completo en MANERA a este espacio. 




Un pequeño recorrido por el espacio Neighbours de Laura Seppänen.


El tacto más real

A muy pocos pasos, el estudio Collaboratorio ha convertido la instalación central de Habitare en toda una masterclass de lo que significa tocar. Fieles a su mirada ecológica, han llevado la reflexión directamente a los materiales, a lo que ellos llaman “true materials”: es decir, crudos. Sin adornos. Sin pulir. Así aparecen bloques de hormigón sin tratar ni quemar, un taburete creado a partir de una rama que ya tenía esa forma o raíces de árboles centenarios rescatados del jardín del Finnish National Museum y que honran a un material con una tradición muy sólida en estas tierras: la madera.


Las raíces, expuestas como obras de arte de la naturaleza, adquieren un valor casi totémico en la instalación de Collaboratorio.

Y bajo los pies, otra historia: un suelo hecho con trozos de mármol de Carrara que alguna vez fueron fachada del Finlandia Hall de Alvar Aalto. El arquitecto tenia una debilidad por este mármol, aunque en estas latitudes se deteriora más rápido. Así que esos fragmentos vuelven a la vida en un nuevo escenario donde todo rinde homenaje a la memoria local, el respeto material y la reutilización total.


Cada uno de los materiales y piezas utilizadas en la exposición Touch serán reutilizadas tras el desmontaje de la feria.

Este taburete, creado a partir de una rama que fue encontrada con esa forma, es el símbolo de la pureza y la honestidad material de este espacio.


El brillo nórdico

Lo confesamos. Esta fue la única pieza de la lista que no tocamos, pero nos acercamos tanto, pero tanto, que pudimos distinguir los diferentes matices de la madera en las lámparas Päre de Aanika Touvinen con precisión microscópica. La joven diseñadora toma la misma madera de pino que durante siglos se ha usado como teja en Finlandia, la trabaja con la tradicional técnica de cestería y crea una cálida luz que guarda en su material el ADN de todo un país. Su cuadrícula recuerda a la delicadeza del diseño japonés, y además, es completamente desmontable y reparable. Como ella misma dice, un material que antes era pura necesidad cotidiana, hoy puede convertirse en una elección consciente. Es una lámpara que, aunque no tocamos, nos tocó igual. 




La lámpara Päre, una pieza contemporánea que bebe del folclore local.


Candelabro a la carta

Los chandeliers de Kirsikka Heiskari no existirían sin el tacto, porque es la propia mano la que les da forma. Es decir, son piezas modulares; candelabros que se montan y se desmontan al gusto, con infinitas posibilidades de configuración. Y considerando que están hechas de vidrio fundido, esta versatilidad resulta muy sorprendente. Su creadora es una apasionada de la experimentación, de los «happy accidents«, cuenta, de la intuición, del juego… y eso se percibe en su obra. Incluso la vela, con su cera derritiéndose por el objeto, participa en esta metamorfosis improvisada.


Ganchos, cadenas y arpones… elementos de vidrio que se transforman en ornamentos de los candelabros de Kirsikka Heiskari.

Y las velas, al derretirse, aportan el toque final.


El poder del tacto

Y eso no es todo. Porque hay tres diseñadores que han entendido perfectamente lo que significa diseñar un mueble que den ganas de tocarlo. Ellos son Anton Mikkonen, Santeri Moretti y Josh Krute Studio, y los tres logran llevar los materiales más comunes a territorios inexplorados. Anton transforma la mesa más sencilla (dos caballetes y una tabla) en una obra de arte de vidrio y acero, con una estructura zigzagueante imposible de ignorar; Josh transporta esa ondulación a la madera, y Santeri convierte este material en pura brujería, capaz de crecer flores en estanterías o dar forma a la fauna sobre las patas de una mesa. Tres aproximaciones distintas, pero todas guiadas por el objetivo de hacer de lo cotidiano algo que parezca que tocamos por primera vez. Objetos que, para sentirse, deben tocarse obligatoriamente.


La mesa Silhouette de Anton Mikkonen convierte lo más coloquial en una obra de arte contemporáneo.

Más de Anton Mikkonen.



La colección Proof de Josh Krute Studio es una oda a la carpintería y sus posibilidades.


Nadie tensa las cuerdas de la madera como Santeri Moretti.

Es difícil encontrar nuevas filosofías de trabajar un material de una forma tan sorprendente, pero este finlandés lo logra.


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