En Azkoitia (Gipuzkoa) hay un estudio que trata los interiores con la sensibilidad que merecen, buscando que lo acogedor, la personalidad del cliente y el carácter de la vivienda brillen al máximo. “Nos atrae el maximalismo cálido –muy lejos del minimalismo frío–, donde las texturas, los estampados combinados y el mobiliario a medida construyen hogares con alma”, explica la fundadora de Amai Studio, Amaia Elias.
Amaia diseña con los cinco sentidos. “La calidez del tacto, la serenidad del color, la acústica, la luz que acompaña los ritmos biológicos y los aromas que transforman el ambiente”. Trabaja con iluminación circadiana, psicología del color y diseño multisensorial. Todas estas herramientas, combinadas, la convierten en una auténtica alquimista de interiores con carácter y en un método propio que ella misma ha bautizado como Método Amai.
La búsqueda del alma entre estucos y colores
Porque, seamos realistas: cuando una vivienda tiene techos altos, vigas vistas, carpinterías centenarias, fachadas protegidas o suelos hidráulicos, parte de su alma viene dada. El verdadero reto es lograr esa misma magia en una nueva construcción. Y es un desafío que en Amai Studio asumen sin miedo.



“El mayor reto es recuperar el carácter en un contexto donde se levantan bloques blancos, idénticos y sin esencia –cuenta–. Sentimos que muchas ciudades están perdiendo identidad: fachadas iguales, interiores sin alma, materiales fríos”. Para combatirlo, recurren a piezas únicas de madera, artesanía hecha a mano, lejos del fast-decor, mayor ornamentación y abundante mobiliario textil a medida. “Piezas diseñadas para durar y para ser heredadas”. También molduras, boiseries, relieves, puertas, carpinterías e incluso mecanismos que ellas mismas proyectan con Revit.

Una cocina negra, diseñada con sensibilidad, puede ser una opción radical y sofisticada.
Por un futuro ornamental
Algo nos dice que los próximos años serán decisivos para Amai Studio. Lo intuimos cuando hablan de su paleta cromática soñada “colores ligados a la naturaleza y llenos de contraste, como el azul marino profundo, el verde musgo o el granate oscuro”, o cuando citan sus referentes: la estética inglesa tradicional por su uso de papeles pintados, tapicerías y tonos intensos; las casas de campo francesas por su equilibrio entre elegancia y sencillez; o los artesanos y ebanistas que trabajan la madera y el textil con sensibilidad, creando piezas pensadas para durar generaciones. Pistas suficientes para dejarnos con la miel en los labios y en vilo, esperando esos proyectos que prometen fotografiar en 2026. Nos morimos de ganas.

Amaia dice que siempre incluye piezas para ser heredadas, pero sus casas, en su conjunto, también lo son.