El mercado residencial Prime y Super Prime ha dejado de moverse solo por la euforia de los últimos años y se está volviendo más inteligente. Según Ana White, directora del área de Premium Properties y recientemente incorporada al Private Office de Knight Frank, el comprador Prime que llega hoy a Madrid, Marbella o Baleares es más joven, más internacional y mucho más exigente. Compara con Londres, Nueva York o Miami, pero busca en España algo que no siempre encuentra allí: una casa con vida, cultura, bienestar y sentido de permanencia. En esta entrevista, White habla de la madurez del mercado, del nuevo lujo doméstico, de la importancia de los barrios y de cómo el arte, la familia y la calidad de vida están redefiniendo el valor de una propiedad.

¿Dejamos atrás una etapa de euforia en el mercado residencial Prime para entrar en otra más madura?
Definitivamente. El comprador más sofisticado está muy bien informado y es mucho más selectivo. Ya no compara solo viviendas entre barrios de Madrid, sino propiedades en Londres, Nueva York u otros destinos internacionales donde, a menudo, ya tiene otro inmueble. Entramos en una etapa en la que el valor va unido a la calidad, a la arquitectura, al diseño, a la eficiencia y a una idea muy concreta de bienestar.
¿Qué propiedades seguirán defendiendo valor?
Ganará lo diferencial: viviendas bien diseñadas, con una experiencia residencial coherente, orientadas al wellness y en barrios con vida, cultura, restauración, zonas verdes y una escala urbana agradable. Tendrán dificultades las que no tengan personalidad ni concepto. El comprador distingue muy bien cuándo una casa tiene alma, criterio y recorrido patrimonial.
¿Cómo es hoy el comprador de alta gama que llega a España?
Es más joven, más internacional y mucho más sofisticado. Viaja, compara y conoce otros mercados. Llega de ciudades como Londres, París, Nueva York o Miami y tiene una idea muy clara de cómo quiere vivir. Hoy pide más capas: bienestar, sostenibilidad, diseño, privacidad, servicios y conexión con la ciudad. También hay una dimensión emocional más clara: busca una residencia que funcione como centro familiar, a la que volver, reunirse y compartir tiempo, arte y cultura.
¿La casa Prime vuelve a ser un lugar de reunión familiar?
Es una de las cosas que más disfruto de este trabajo: ayudar a encontrar un hogar de familia y bienestar. En el segmento alto, la vivienda está recuperando el vínculo afectivo. Muchos clientes no compran pensando en ellos, sino en hijos, nietos, amigos, en pasar temporadas largas en Madrid, Marbella o Baleares. La casa vuelve a ser un lugar de encuentro. Esto es relevante en Madrid. A diferencia de otros mercados internacionales, donde el producto prime se convirtió en inversión pasiva, aquí vemos un comprador que quiere vivir la ciudad. Aunque no resida todo el año, quiere venir, disfrutar, tener rutinas, restaurantes, colegios, cultura y vida de barrio. No busca una casa apagada, sino una casa con vida.
¿Qué papel juegan hoy el bienestar, la flexibilidad y la calidad de vida en una compra prime?
Un papel fundamental. El residencial prime ya no se define únicamente por lo extraordinario del inmueble, sino por su capacidad para mejorar la vida diaria. La luz natural, el silencio, la calidad del aire, las zonas exteriores, la distribución, la posibilidad de trabajar desde casa, recibir invitados o adaptar los espacios a distintas etapas familiares son factores decisivos. El lujo ha dejado de medirse solo en precio, superficie o ubicación. También tiene que ver con habitar con calma, con privacidad, seguridad, belleza, buenos servicios y una relación natural con el entorno. Hoy el bienestar no es un extra: forma parte del valor patrimonial de la propiedad.
¿Qué lugar ocupa el arte en estas viviendas?
El arte ayuda a convertir una propiedad en un hogar con identidad. Una obra bien elegida propicia la conversación, revela sensibilidad y establece una relación personal con el espacio. El arte aporta relato, permanencia y voz propia. Puede aumentar el valor emocional de una casa y, en algunos casos, reforzar su dimensión patrimonial.
¿Qué puede aprender Madrid de Londres en residencial Prime?
De Londres destacaría la curaduría urbana: cómo sus barrios articulan galerías, librerías, restaurantes, hoteles y parques alrededor de una arquitectura cuidada. Madrid tiene una oportunidad extraordinaria porque conserva autenticidad, escala humana y una forma de vida realmente atractiva. El reto es cuidar esa mezcla. Una dirección gana valor cuando el entorno tiene criterio; cuando el barrio no es solo bonito, sino habitable, interesante y vivo.
Dos propiedades para habitar una nueva idea de lujo residencial
Estas dos propiedades resumen dos formas complementarias de vivir Madrid: abrirse a la ciudad y poder retirarse de ella. En Alcalá 58, una vivienda de 400 metros ocupa una finca histórica con balcones a una de las grandes arterias monumentales de la capital; dentro, molduras, techos altos, mármol, madera y piedra conviven con una zona de día amplia y luminosa.


En O’Donnell 5, una finca de 1921 en rehabilitación reúne solo seis viviendas, una por planta, con vistas al Retiro y una zona wellness con piscina, sauna, hammam, baño frío y gimnasio.


Maestro Ripoll 9: un oasis de serenidad para vivir en El Viso
En Maestro Ripoll 9, el bienestar no se concentra en una sola estancia, sino que organiza toda la experiencia de la casa. La vivienda, con más de 900 metros cuadrados, se sitúa en El Viso y suma 360 metros de zonas verdes, piscina privada y espacios pensados para vivir con amplitud, privacidad y calma. Su programa de amenities prolonga esa idea hacia una vida más activa y flexible: spa con piscina interior, sauna, hammam y ducha; gimnasio, simulador de golf, cine privado, bodega, área de juegos y servicios bajo demanda. Una residencia pensada hasta el último detalle donde el confort se entiende como tiempo propio.



