En el corazón del distrito de Baixa Pombalina de Lisboa, una estructura abandonada del siglo XIX ha encontrado nueva vida a través de una impresionante rehabilitación de los apartamentos que la componen llevada a cabo por José Adrião Arquitetos. La Antiga Casa Pessoa, ubicada en la Rua dos Douradores, es un testimonio de la perseverancia y la visión de Maria Eugenia Ocantos y Pedro Ramos. “No teníamos experiencia en arquitectura ni en bienes raíces, pero la idea de revitalizar este edificio surgió hace más de una década,” explican los propietarios. La historia de esta rehabilitación es una oda a la conservación del patrimonio y a la innovación en el diseño arquitectónico.
El proyecto comenzó en 2014, atravesando diversos desafíos, incluida la pandemia. Desde el principio, el arquitecto José Adrião mostró un profundo respeto por la historia y la calidad del edificio. “El respeto que el arquitecto José Adrião muestra por la identidad del lugar y por el patrimonio, unido a la claridad de la voluntad de conciliar el pasado con el presente y el futuro, fue muy atractivo para nosotros,” dicen Pedro y Maria Eugenia. Esta dedicación se refleja en la meticulosa restauración y conservación de elementos históricos, como los frescos y las pinturas murales, descubiertos después de décadas de estar ocultos.
Mantener la distribución pombalina
La transformación del edificio no solo abordó sus necesidades estructurales sino que también adaptó el espacio para cumplir con los estándares modernos de confort y accesibilidad. Por ejemplo, para aprovechar al máximo la ubicación en esquina del edificio, se propuso cambiar la configuración de dos apartamentos a tres por piso, manteniendo la distribución pombalina original, con una intrincada serie de espacios.
Un diseño con sensibilidad
La instalación de un ascensor en el centro del edificio, manteniendo intacta la escalera original, es un ejemplo de cómo se integraron soluciones contemporáneas sin comprometer la integridad histórica. “El edificio pasó la mitad de su historia desocupado por diversos motivos y no sufrió intervenciones. Añadimos baño, ascensor y cocinas sin destruir paredes o elementos históricos del edificio,” mencionan los propietarios, destacando la sensibilidad del diseño.
Los frescos se mantienen en su estado original
Una de las decisiones más significativas fue dejar expuestos los múltiples estratos de frescos y pinturas, permitiendo que los visitantes experimenten la rica historia del edificio en cada estancia. En lugar de restaurar estas obras a su estado original, el equipo decidió mostrar las capas superpuestas e incompletas tal como son, “revelando la complejidad del edificio y las transformaciones que ha experimentado a lo largo del tiempo,” comenta José Adrião. Este enfoque ha permitido que cada apartamento dentro de la Casa Pessoa sea un reflejo único de su historia y evolución. De hecho, esta rehabilitación ha sido reconocida por su excelencia. Recibió una Mención Honrosa del Premio Gulbenkian Património y fue finalista en los Premios FAD 2021 en Barcelona.
Unos apartamentos muy minimalistas
La historia de la Antiga Casa Pessoa es un ejemplo de cómo la arquitectura puede ser una herramienta poderosa para revitalizar espacios y conectar a las personas con su patrimonio cultural. Los apartamentos, ahora amueblados con una línea minimalista que invita a los visitantes a sentir una conexión íntima con el espacio, están disponibles para estancias de mediana duración. “Es para nosotros un placer ver cómo las personas que se alojan en nuestros apartamentos se interesan por la historia del edificio y sienten que se convierten en parte de ella,” comparten Maria Eugenia y Pedro.