Thania y sus hermanos Luis y Ximena se criaron en esta casa. Es la misma que su madre, la señora Luz, construyó junto a su familia, edificando varias, unas al lado de otras, con una envolvente y distribución parecidas. Por eso era tan importante respetar y conservar lo máximo posible, y que los añadidos procedieran de Oaxaca, ciudad donde se ubica. Puro amor a la familia y la tierra. Así lo entendió el estudio T804 Taller de Arquitectura, que tuvo que sumar a esta petición de reforma un presupuesto ajustado. Todo condicionaba, pero acometieron con maestría el encargo y dotaron a Casa Luz (no podía llamarse de otra forma) de toda la esencia, sin dejar de lado las necesidades actuales.

Una reforma vernacular y ecléctica
“El proyecto se concibe como una intervención de carácter vernáculo y ecléctico, que respeta la arquitectura preexistente”, nos cuenta Carlos Omar Canseco Rodríguez, arquitecto al frente del estudio junto a Samantha Sigüenza Betancourt, también arquitecta. «Con ello se propone una reinterpretación contemporánea que incorpora materiales, procesos y tonalidades propias de nuestra tierra en Oaxaca, promoviendo la esencia de lo tradicional y lo local. También la reutilización de elementos, objetos y materiales existentes se convierte en una estrategia fundamental del proyecto, no solo como algo estético, sino como una respuesta consciente al contexto, donde el aprovechamiento y la optimización de recursos son clave para materializar una arquitectura auténtica y tangible”.
La vivienda está proyectada en dos alturas, con cuatro baños, seis dormitorio, cocina, salón, comedor, sala de televisión, y había que mantenerlo así sin demoler o redistribuir: “como teníamos que respetar la fábrica original del inmueble en su mayor parte, los trabajos que nos dejaron demoler y ampliar fueron solamente los baños para mejorar su distribución, las habitaciones para contar con ventanas hacia el patio trasero e intervenir la terraza haciendo un cubo de escalera para conectar desde la planta alta hacia la terraza”, continúa explicando Canseco Rodríguez. A esto había que sumarle un proyecto “que mezclara con tonos, texturas y materialidad la esencia de la arquitectura en Oaxaca”.


Materiales y texturas de la tierra
Así, los materiales y las texturas que se buscaban debían obedecer a ese criterio claro de respeto vernacular. “Nos decantamos por el uso de patatas, colores pastel, pintura base cal (en color verde para la fachada y la terraza); también utilizamos la técnica limewashed en muros (acabado pictórico mineral y ecológico, tradicionalmente hecho de cal y pigmentos naturales, que crea una textura suave, mate y un efecto desgastado); uso predominante del barro en elementos decorativos e iluminación, hecho por artesanos en San Marcos Tlapazola, comunidad rural en Oaxaca y reconocida por la producción ancestral de artesanías de barro rojo por parte de sus mujeres; uso de carrizo de Papalutla, una planta silvestre de la zona para elaborar cestería, así como objetos y decoración de artesanos locales usando diferentes tipos de barro: negro, verde, rojo”.


Pequeños ajustes en terraza, baños y dormitorios
Dormitorios, baños y la terraza fueron los espacios donde el estudio tuvo que aplicar más cambios, aunque todos enfocados en conectar ambientes y actualizarlos: “Para la ampliación del cubo de escalera se tuvo que intervenir la estructura con columnas y cadenas”, y se resolvió diseñándola curva y de caracol, una envolvente blanca que se va cerrando sobre sí misma, “Para los suelos de la terraza optamos por usar materiales pétreos como la pieza volcánica tezontle roja para áreas que fueran sustituidas por jardines, y en el suelo general usamos loseta de barro blanco”.


Por su parte, en los baños, “se demolieron y reforzaron los muros para hacer una nueva distribución, sin afectar muros principales de la casa. Se cambió el suelo a ladrillo en tabla y los platos de ducha se acabaron con cantos rodados naturales y marmolina”. En las habitaciones se mantuvo el pavimento existente, y en el principal, “se incorporó un muro con líneas curvas que responde al espacio en esquina existente, lo que nos permitió orientar la cama e integrar baño y vestidores dentro del mismo espacio, resolviendo funcionalidad y diseño”. Y por temas de mantenimiento, “las celosías que se encuentran en la fachada son de un material llamado Arkowood, de Arkos, con el fin de evitar futuros mantenimientos”.

“Más que imponer una imagen”, concluyen desde el estudio, “el proyecto construye una atmósfera. Una vivienda que, desde la contención y la precisión, propone una forma de habitar vinculada a lo esencial: la materia, la luz y el tiempo. En este sentido, la arquitectura no se presenta como objeto, sino como un soporte para la vida cotidiana, profundamente arraigado a su contexto”.
