La arquitectura como espacio de diálogo con el arte, de crítica social; como lienzo en blanco para custodiar obras que hablan de belleza, de legado, de reivindicación. Todo eso es Casa Gesso, una vivienda entre medianeras de 145 metros cuadrados en Picanya, Valencia, en la que los también valencianos Viruta Lab han creado un homenaje a la artista feminista valenciana de los años 70 Ángela García Codoñer.
La fachada de Casa Gesso, en el mismo porcelánico que recubre las paredes interiores. El proyecto da respuesta a los condicionantes volumétricos de las viviendas de al lado: Una de tres metros de altura con una medianera gigante y otra con tejado árabe. «Nuestra casa tenía que absorber esas dos diferencias», explican desde Viruta Lab.
María Daroz y David Puerta, cofundadores del estudio, han trasladado su obra a un lenguaje arquitectónico. Para ello, hicieron lo que hacen en todos sus proyectos: buscar el concepto y, a partir de él, escoger dos o tres materiales a partir de los que resolverlo. En este caso, querían un hogar para la pintura de García Codoñer que tuviese también reminiscencias de taller de artista, de espacio que favorece la inspiración. El resultado es una casa entera resuelta en dos materiales: el porcelánico, que reviste fachadas y paredes de la cocina y baños, y la madera de roble tintado en tono castaño, en el panelado de las paredes y en muebles. El primero fue escogido por esa neutralidad que enfatiza el diálogo con el arte y por su vínculo con el lavadero de los obradores de artistas. La segunda, por la reminiscencia de los caballetes y la calidez que aporta por contraste.
Los tapizados y texturas en tonos neutros y terracotas refuerzan la calidez y neutralidad. La alfombra es diseño del estudio. Banqueta Rem 160×50 de Blasco & Vila.
Sofá modular Kilhe de The Masie, mesas centrales Blooms de NV Gallery, cuadro de la serie Labores (1979) de Ángela García Codoñer sobre pedestal Pillar Pedestal de Ferm Living.
El salón habla de la serie Labores, una exploración pictórica de los trabajos manuales asociados históricamente a las mujeres, a través de la presencia de textiles y piezas de artesanía.
DOS VOLÚMENES, DOS ZONAS, LUZ A RAUDALES
Casa Gesso está distribuida en dos volúmenes para resolver la construcción a diferentes escalas. El primero, de altura y media, alberga la zona de día y el segundo, a dos alturas, la zona de noche, la más privada, habitaciones y baños. Una escalera articula ambos espacios. «Está como recogida en la caja y no la ves. Genera limpieza visual y le da protagonismo al patio», explican. La zona de día está distribuida en torno a un patio central que actúa como distribuidor y separa el salón del comedor-cocina, bañando todas las estancias de luz natural y dejando que corra el aire por toda esta zona. «Queríamos crear ambientes luminosos y tranquilos, sin ruido, y esos volúmenes altos en la zona de día que le da una sensación más liviana», apuntan.
Entrada a un pequeño despacho. La mesa de estudio es de Viruta Lab y la silla, el modelo Garold de The Masie.
En el dormitorio, cabecero de tweed de Viruta Lab, una referencia al mundo de la moda que dialoga con la serie Misses, en la que la artista critica los concursos de supermodelos y su condición de esclavas de la imagen pública. Los cojines cuadrantes son los Kreta Colours de The Masie y los decorativos, Ágatha de Westwing Collection. La mesita de noche es la Max-Beam de Kartell.
El baño, con el ya familiar porcelánico revistiendo las paredes.
Las piezas del mobiliario las seleccionaron «para crear una estética de los años 70 en España y que, a la vez, no hubiese unos colores muy vivos». Terracota, marrones, whisky. La escultural mesa de centro en mármol Travertino o la mesa de comedor en microcemento son también obras de arte en sí mismas. Los tapizados y texturas en tonos neutros y terracotas refuerzan la calidez y neutralidad. Detalles como las mecedoras y la alfombra, diseñadas por Viruta Lab, enfatizan la idea de cercanía a lo natural y lo manual presente también en la obra de García Codoñer. «Cuando entras dentro se crea un microclima. No te esperas que esté todo eso dentro con la poca fachada que tiene», apuntan desde Viruta. Y tienen razón. Difícil anticipar un universo tan único.
Retrato de María Daroz y David Puerta, fundadores del estudio valenciano Viruta Lab.
En el patio central, busto Le Buste de Discphore de Atelier C&S Davoy.