Publicidad
Interiorismo

Como restaurar un cuadro: así se ha recuperado un antiguo convento convertido en loft en Madrid

Antes que el travertino, el nogal o las piezas de Jean Prouvé, había otra protagonista esperando volver a aparecer: la arquitectura de un convento fundado en 1623 en el actual barrio de Chueca.

Los restauradores de pintura dicen que uno de los momentos más delicados de su trabajo llega cuando empiezan a retirar el barniz envejecido que cubre una obra. Es un proceso lento, solo apto para manos expertas y mentes cargadas de paciencia. Poco a poco aparecen colores que llevaban décadas ocultos, detalles que nadie recordaba y una profundidad que siempre estuvo ahí, aunque había dejado de verse. 

Llevándolo a nuestro terreno, algunos proyectos de arquitectura e interiorismo funcionan exactamente igual. El último trabajo de De la Villa Studio en Madrid, por ejemplo, no parte de una vivienda vacía ni de un lienzo en blanco. Parte de un edificio con cuatro siglos de historia, múltiples transformaciones y demasiadas decisiones acumuladas unas sobre otras. Un loft de 241 metros cuadrados ubicado en el antiguo convento de las Recogidas de Santa María Magdalena de la Penitencia, fundado en 1623 en el actual barrio de Chueca, donde el mayor reto fue recuperar todo lo que llevaba demasiado tiempo escondido.

El salón de un apartamento con un muro curvo de travertino.
El gran protagonista del salón es el muro curvo de travertino, ejecutado listón a listón para reforzar la horizontalidad de la piedra. La chimenea se integra en una de esas franjas, mientras que una única pieza del mismo material se convierte en la barandilla del vestidor, en diálogo con la pasarela revestida en nogal.
El comedor de un apartamento en Chueca con vistas al exterior, una alacena en nogal y acero y una mesa de Jean Prouvé.
La alacena, también diseñada a medida, integra una estructura de nogal, puertas de acero envejecido, baldas de vidrio y laterales de travertino. En el comedor, mesa Grand Compass original (1953) de Jean Prouvé, sillas Standard de Vitra, una lámpara diseñada por De la Villa Studio, una escultura mural de Carlos Evangelista y una selección de obras de distintos artistas sobre una balda suspendida de nogal.

Un edificio que había dejado de entenderse

La historia del inmueble explica también parte de la intervención. Tras el incendio que afectó al conjunto conventual, la iglesia fue reconstruida por Ricardo García Guereta en 1897 y el convento por Jesús Carrasco en 1916. Décadas después, una parte del antiguo claustro se transformó en viviendas tipo loft, respetando el extraordinario volumen original de las antiguas dependencias.

Sin embargo, las sucesivas reformas interiores habían ido desdibujando esa condición. Tabiques levantados hasta la cubierta, compartimentaciones innecesarias y nuevas habitaciones habían terminado fragmentando una nave cuya principal virtud era precisamente la continuidad.

La primera decisión del estudio fue como una operación de limpieza. Recuperar la lectura completa del espacio. Dejar que el ladrillo original volviera a aparecer. Mantener visibles las antiguas vigas de madera —hoy ya ornamentales— y las cerchas metálicas que sostienen la cubierta a dos aguas, cuya cumbrera alcanza los seis metros de altura.

La vivienda ha dejado entonces de percibirse como una suma de habitaciones y vuelve a comportarse como un único gran volumen. También la secuencia de acceso participa de esa misma estrategia. La entrada se comprime de manera deliberada mediante una altura más contenida. Apenas unos pasos después, el espacio se abre de golpe hacia el gran salón, la cocina y el comedor, organizados sin divisiones físicas. La amplitud no nace únicamente de la doble altura; nace del contraste entre ambos momentos.

La sala de estar con pared de ladrillo vista de una casa en un antiguo convento en Madrid.
La zona de estar reúne una pareja de butacas Eames, mesitas de centro de Miniforms, y una alfombra de piel de vaca. La selección artística incluye obras de Andy Warhol, Rafael Canogar y Plaza Las Ventas, Madrid (2006), de Denise de la Rue y Antonio Fernández Pineda.
Una mesa de comedor y una puerta que comunica el comedor con la zona de invitados en un apartamento reformado por De La Villa Studio.
La puerta que comunica el comedor con la zona de invitados, diseñada por De la Villa Studio e inspirada en Gio Ponti, combina nogal y espejo en tono bronce. 

Materiales que dialogan con cuatro siglos de historia

Hemos caído en la tentación de describir este proyecto a partir de sus materiales por lo bien que funcionan. El travertino apomazado, el nogal americano, el acero envejecido o el estuco aparecen constantemente durante el recorrido. Pero ninguno sobresale sobre el otro, como dicta la vida monacal. 

El elemento más reconocible es un gran muro curvo revestido en travertino que asciende a doble altura e integra la chimenea. La piedra se colocó pieza a pieza reforzando la horizontalidad de las veta. El mismo material reaparece en el arranque de la escalera, en los taburetes diseñados específicamente para la vivienda y en el lavabo de la suite principal.

Las vigas y las cerchas metálicas que mantenían la estructura original del convento se mantienen tras la reforma.
Unas butacas castellanas de los años sesenta conviven con un móvil suspendido del artista David Magán, una lámpara Buds de Foscarini, diseñada por Rodolfo Dordoni y un mueble bar italiano de Vittorio Dassi. 
La cocina de madera con isla en un apartamento que ocupa lo que antes era un convento en el centro de Madrid.
Grifería de Cocoon, de la colección John Pawson, e interruptores y enchufes Rond de Prado. Sobre la isla, conjunto de jarrones de Gunnar Nyland. Taburetes diseño del estudio.

El nogal americano, por su parte, cose con mano suave toda la intervención. Está presente en los pavimentos colocados a junta perdida, en la cocina, los panelados, las carpinterías y buena parte del mobiliario fijo. La continuidad de la madera es un hilo conductor que nos sigue contando la historia del espacio. 

Hay otra decisión especialmente significativa: sustituir la pintura por estuco en buena parte de las paredes. Así, el estudio ha conseguido mantener la vibración de las superficies, sus pequeñas irregularidades y una sensación muy característica que la pintura suele uniformar. 

La escalera es otro de los hits hacia los que se nos van los ojos. El primer tramo, ejecutado en travertino, da paso a una estructura de nogal americano acompañada por una barandilla de acero envejecido cuya geometría recuerda discretamente algunos dibujos del Movimiento Moderno. 

Puerta oculta integrada en el panelado de madera de nogal americano natural., que esconde un lavabo suspendido diseñado por De la Villa Studio.
Puerta oculta integrada en el panelado de madera de nogal americano natural. Lavabo suspendido diseñado por De la Villa Studio, realizado en piedra Emperador Marrón y caliza blanca Paloma. Grifería de Icónico y espejo procedente del anticuario IKB191.
El travertino apomazado, el nogal americano, el acero envejecido o el estuco son los materiales más usados en esta vivienda.
Suelo de madera natural de nogal colocado a junta perdida. La pared curva revestida de estuco incorpora un pasamanos de travertino de 4 cm de grosor, mientras que el techo a dos aguas, acabado con madera de pino pintada en blanco y con la veta marcada, conserva una viga original recuperada y vista. Silla vintage de estilo italiano y una obra de Iñigo Arregi.

Una colección que ya contaba la historia de la casa

Los propietarios utilizan el loft como segunda residencia y como lugar de reunión para familiares y amigos. Pero también llegaban con otra historia entre manos: una colección de mobiliario vintage construida durante años de viajes y búsquedas.

De la Villa Studio decidió convertir estas piezas en uno de los puntos de partida del proyecto. La mesa Grand Compass diseñada por Jean Prouvé en 1953 ocupa el comedor acompañada por las sillas Standard editadas por Vitra. Muy cerca aparecen unas butacas originales de Charles y Ray Eames que pertenecieron a la abuela del propietario y un enigmático mueble bar de Vittorio Dassi de los años cincuenta.

El dormitorio de una casa en un antiguo convento en el centro de Madrid, reformada por De La Villa Studio.
Suelo de nogal americano colocado a junta perdida, paredes de estuco y techos a dos aguas con cerchas originales de pino restauradas. El armario y la caja de nogal, ambos diseñados a medida. Lo completan una base de cama de De la Villa Studio, un banco original de Tailandia, un móvil de David Magán y un tapiz de Baron (1956).

A su alrededor aparecen piezas contemporáneas y numerosos elementos diseñados específicamente para el proyecto: la alacena del comedor, la lámpara suspendida, la base de la cama o los taburetes de travertino. Todo convive con una selección de piezas de arte exquisita y multidisciplinar, desde la fotografía a la escultura. 

En la planta superior, una pasarela conecta el despacho con la suite principal, concebida como dos grandes volúmenes de nogal americano que nunca llegan a tocar la cubierta. Esa distancia permite que la mirada siga recorriendo la nave completa de un extremo a otro, recordando constantemente el verdadero patrimonio del edificio.

Juan Esteve, Alberto Espejo y Miguel Otero, fundadores del estudio, deben haber sentido lo que sienten los restauradores del Prado cuando terminan orgullosos una buena restauración: aquella en el que deja de notarse la intervención y vuelve a percibirse la obra. Este loft merece una buena exposición.

En la planta superior, una pasarela conecta el despacho con la suite principal.
En lugar de pintura, las paredes se revisten con estuco para conservar la textura y la imperfección natural de las superficies. 
Luz, materia y volumen construyen una atmósfera serena que pone en valor la identidad del antiguo convento.
Luz, materia y volumen construyen una atmósfera serena que pone en valor la identidad del antiguo convento.
Lavabo diseñado a medida por De la Villa Studio en travertino con vistas a una calle del barrio de Chueca.
Lavabo diseñado a medida por De la Villa Studio en travertino. Grifería de Cea Design con accionador en nogal. Espejos diseñados a medida por De la Villa Studio en acero envejecido. El taburete original de Tailandia fue adquirido por los clientes durante sus viajes.
Retrato de Juan Esteve, Alberto Espejo y Miguel Otero, fundadores de De La Villa Studio, en una escalera diseñada por ellos.
De izquierda a derecha: Juan Esteve, Alberto Espejo y Miguel Otero, fundadores del estudio.
Publicidad
Resumen de privacidad

Nuestra web utiliza cookies propias y de terceros para gestionar el portal, recabar información sobre la utilización del mismo y mejorar nuestros servicios. Puedes hacer clic en ACEPTAR para permitir el uso de cookies o ver la configuración de las cookies para ver información detallada y seleccionar qué tipo de cookies deseas aceptar o rechazar.