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Interiorismo

De antiguo almacén de fontanería en Madrid Río a apartamentos industriales y coloridos

OOIIO Arquitectura transforma un antiguo almacén de materiales de fontanería y construcción en el Madrid Río en unos apartamentos de alma industrial y combinación explosiva de colores.

No hay ciudades estáticas. Las metrópolis están en constante transformación, redibujando sus límites y rescatando espacios en desuso para darles una nueva vida. Este es el caso de los "Apartamentos en un almacén", una intervención del estudio OOIIO Arquitectura que devuelve a la trama urbana un espacio que había perdido su función. Lo que antes era un almacén de materiales de fontanería y construcción ha sido reconvertido en un conjunto de viviendas donde la memoria industrial convive con una estética contemporánea atrevida y funcional.

Situado en el barrio de Carabanchel, en el margen del Manzanares y lo que hoy se conoce como la zona de Madrid Río en la capital, este almacén formaba parte de un paisaje semiindustrial, marcado por talleres y fábricas que, con el paso del tiempo, fueron desplazados a otras zonas de la periferia madrileña. La transformación del entorno fue decisiva: la autopista que antes dominaba el paisaje fue sustituida por un corredor verde, haciendo que la zona se revalorizara y se convirtiera en un destino atractivo para nuevos residentes. En este contexto, OOIIO Arquitectura vio una oportunidad: revitalizar este espacio abandonado y convertirlo en un modelo de habitabilidad moderna.


Lo que antes era un almacén de fontanería y construcción frente a una autopista, hoy son ocho apartamentos de 40 metros cuadrados y trastero con vistas a un parque.

En todo momento se ha buscado mantener el alma industrial del antiguo local.


Un diseño que dialoga con su pasado

El proyecto, liderado por Joaquín Millán Villamuelas y su equipo, parte de una premisa clara: respetar la identidad del almacén sin renunciar a una visión renovada. Así, los elementos estructurales más característicos, como las tuberías vistas y las vigas, se han conservado, adquiriendo un protagonismo inusitado al pintarse de un amarillo vibrante. «Queríamos que la estructura industrial del edificio siguiera presente, pero con un nuevo carácter, más fresco y contemporáneo», explican desde el estudio.

La materialidad también refuerza esta idea de contraste y evolución, tal y como cuentan desde OOIIO Arquitectura: “Todo el interior se ha resuelto con cerámica y madera. La madera aparece en los módulos que contienen cocina + armarios + baños, así como en las lamas que dividen espacios, cabeceros de camas…¡está por todas partes! La cerámica se coloca protegiendo y a la vez destacando esos puntos que van a recibir más roce y humedad (interior de baños, hornacinas de módulos…) o en la propia fachada, que se compone con un juego de sencillos ladrillos cerámicos rojos en dos tonos.

Las estancias se han ido ubicando donde la distribución dejaba, sin imponerse.




Azules intensos y verde agua siempre es un buen binomio cromático.


Las tuberías amarillas también protagonizan los baños.

Ocho apartamentos, ocho experiencias cromáticas

Lejos de optar por una uniformidad monótona, OOIIO Arquitectura ha apostado por una explosión de color en cada uno de los ocho apartamentos. La paleta cromática, que combina verdes profundos, azules intensos, amarillos enérgicos y cálidos tonos tierra, aporta personalidad a cada unidad además de establecer un juego visual dinámico y vibrante. «Nos interesaba que cada apartamento tuviera su propia identidad dentro de un conjunto coherente», explican. El mobiliario, diseñado a medida, sigue esta línea de integración total con el espacio. Los armarios y cocinas se presentan como bloques compactos que no solo resuelven las necesidades funcionales, sino que refuerzan la estética industrial y depurada del proyecto. La iluminación potencia los reflejos sobre las superficies cerámicas y amplifica la sensación de amplitud en estos espacios de dimensiones contenidas.

“Los apartamentos en realidad son como un tetris en planta, hubo que hilar muy fino para conseguir el encaje y maximizar el aprovechamiento de este antiguo almacén. La geometría del espacio previo y todas esas tuberías e instalaciones industriales condicionaban mucho la solución final”, describen desde el estudio. “Para ahorrar espacio y conseguir unos interiores más funcionales, utilizamos en todos los apartamentos los módulos de madera volumétricos que definen cada casa. En algunas ocasiones se colocan justo en medio y en otras en los laterales, para dotar el espacio habitable”.

La combinación de colores ha sido decisiva a la hora de dotar de personalidad cada apartamento.

Las zonas de almacenamiento quedan perfectamente ocultas en los volúmenes.

El interior se ha resuelto con cerámica y madera. La madera aparece en los módulos y la cerámica protegiendo y a la vez destacando las zonas que van a recibir más roce y humedad.

Cada apartamento tiene su propia personalidad, adaptado a la superficialidad.

La iluminación potencia los reflejos sobre las superficies cerámicas y amplifica la sensación de amplitud en estos espacios de dimensiones contenidas.

En las zonas comunes, el ladrillo evoca el pasado industrial del edificio.

Luz, funcionalidad y un nuevo estilo de vida

Cada apartamento, de aproximadamente 40 metros cuadrados, ha sido diseñado para optimizar al máximo el espacio sin renunciar a la comodidad. La integración de soluciones de almacenamiento inteligentes y la fluidez entre las estancias permite que las viviendas se sientan amplias y despejadas. Grandes ventanales enmarcan las vistas al renovado entorno verde, proporcionando una conexión constante con el exterior y una calidad lumínica excepcional.

Además, el proyecto contempla una serie de trasteros en el sótano, asegurando un espacio extra de almacenamiento sin comprometer la superficie útil de las viviendas. «Buscábamos un equilibrio entre funcionalidad y diseño, sin que ninguno de los dos aspectos sacrificara al otro», señalan desde OOIIO.

El éxito de este proyecto radica en su capacidad para dialogar con su contexto, honrando su pasado industrial mientras propone una nueva forma de habitar. «No creemos en las soluciones estándar. Cada proyecto tiene una historia que contar, y nuestro trabajo consiste en saber escucharla y reinterpretarla», concluyen desde el estudio.

Espacio para el arte, ¿por qué no?




En la zona de trasteos se impone la rugosidad, el azul y el naranja.


Detalle de uno de los baños, en azul profundo.

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