En 1974, el conjunto residencial Les Escales Park en Pedralbes, obra de Josep Lluís Sert, recibió el premio FAD de Arquitectura. Medio siglo después, el brutalismo mediterráneo de aquellos bloques de hormigón vuelve a ser noticia gracias a la intervención de LOBB Studio, que ha firmado la reforma de un dúplex en planta baja con una precisión sorprendente y un respeto absoluto por el espíritu del maestro. El resultado no se ancla en el pasado, sino que plantea una casa plenamente contemporánea donde la estructura y los materiales originales conviven con nuevas estrategias espaciales, cromáticas y de confort.
“La estrategia ha sido trabajar desde el respeto: recuperar y poner en valor los elementos originales de Sert —muchos ocultos o transformados por reformas anteriores— y reinterpretarlos para un modo de vida actual”, explican Roger Bosch y Josep Olm, fundadores de LOBB Studio en 2019. Esa idea de respeto activo define todo el proyecto: nada se replica de forma literal, nada se borra sin criterio. La operación que han llevado a cabo es precisa y profundamente consciente del legado.



Un clásico que resiste el tiempo
Les Escales Park es un conjunto singular: dúplex adosados inspirados en el prototipo corbuseriano de los Inmuebles-Villa, con dos fachadas opuestas —al sur las zonas sociales, al norte los servicios—, una fuerte presencia del hormigón visto y la incorporación de elementos locales como las persianas mallorquinas o las baldosas vidriadas de la Bisbal. Un cruce entre brutalismo y tradición mediterránea que, cinco décadas después, sigue tan fresco como al principio.
“Es un clásico contemporáneo que sigue siendo ejemplar: su manera de conjugar el brutalismo con elementos de tradición mediterránea lo mantiene rabiosamente actual. Más que actual, diríamos atemporal”, subrayan los arquitectos. Esa atemporalidad explica la vigencia del edificio, pero también la oportunidad de repensarlo desde las necesidades de la vida doméstica de hoy.



Abrir, conectar, flexibilizar
La principal estrategia del proyecto fue repensar los modos de habitar. “Hoy la vida doméstica es menos compartimentada. Por eso eliminamos toda la tabiquería para crear un gran espacio central donde cocina, comedor y estar conviven. La idea principal fue conectar la luz natural de las dos fachadas y fomentar la interacción social y la transparencia sin perder rincones de intimidad”, detallan desde el estudio.
En planta baja, esa decisión se traduce en un espacio fluido donde todo orbita alrededor de un núcleo central: la escalera. El vestíbulo de entrada introduce la narrativa con una alfombra de travertino enmarcada por parquet de roble natural y la contundente presencia de la escalera revestida en microcemento rojo. “Queríamos que la escalera fuera el corazón de la casa. El microcemento rojo no solo realza su presencia escultórica, sino que se conecta con las paredes del vestíbulo del edificio original diseñado por Sert, revestidas en terciopelo del mismo tono”, explican los arquitectos. La referencia cromática se amplifica con una litografía de Joan Miró, amigo de Sert, situada estratégicamente en el espacio.
En la planta superior, el número de habitaciones se mantiene, pero cada estancia se adapta a las necesidades del propietario y recupera elementos originales que habían quedado ocultos. El gesto más potente aparece en el doble espacio que une las dos plantas: un panel de mármol ónix de tres metros enfatiza la verticalidad y dialoga con los tonos verdes y ocres de la cerámica vidriada original.



Una terraza que respira bosque
Si en el interior todo responde a la idea de apertura y reinterpretación, la conexión con el exterior ha sido igual de determinante. “Queríamos que el bosque entrara dentro de la vivienda. Para lograrlo, una primera terraza a doble altura captura el paisaje en vertical, dando paso a una segunda terraza, ligeramente hundida, que lo abraza en horizontal. La intención era que todo el proyecto respirara del bosque, que su presencia se sintiera en cada rincón de la casa”, cuentan desde LOBB Studio.
El diseño exterior refuerza esa vocación mediterránea: pavimentos de tova, pérgolas metálicas cubiertas con lamas de madera, un paisajismo cuidado con especies locales y hasta una cocina exterior que convierte la terraza en una extensión natural de la vivienda.



El color como relato
La paleta cromática, lejos de ser decorativa, funciona como un discurso autónomo. “La paleta cromática, inspirada en el encuentro artístico de la obra de Sert con el universo cromático de Miró, se convierte en un acento que resalta y potencia los elementos originales. Los focos puntuales rojo, amarillo y verde parecen estar pintados caprichosamente sobre una base cálida y mediterránea, como si de un lienzo en blanco se tratara”, dicen los arquitectos.
Una casa para vivirla
Para su dueño, la experiencia de habitar la obra reformada por LOBB Studio es tan cultural como cotidiana. “La verdad, se siente muy especial pero al mismo tiempo extremadamente natural. Lo mejor de la casa es que tiene mucha carga cultural y artística, pero no se vive como un museo, sino como un hogar muy cómodo. Hay un equilibrio perfecto entre diseño y confort: todo tiene carácter, pero nada está pensado solo para la foto, sino para disfrutarlo día a día”, explica.
Incluso lo que inicialmente parecía arriesgado, hoy resulta indispensable: “Sobre la escalera roja, al principio pensé: ‘¿de verdad hace falta darle tanto protagonismo?’ Y ahora no entiendo la casa sin ella. Representa muy bien lo que ha sido la reforma: cada detalle tiene diseño, pero también una función clara, y ese balance hace que la casa sea increíble para vivirla.”


