Hay que perderle el miedo a los pasillos. Salvo que sea el del hotel de la película El resplandor en cuyo caso, quizá, estén justificados los reparos en cuanto a apariciones (que por estética nos sigue encantando ese aire tan setentero). Pero volvamos a los pasillos que sí. Dejemos a un lado el concepto abierto que se adueña de todos los proyectos actuales, para volver a darle al pasillo el lugar que se merece. Acérrimos defensores de esos espacios a menudo desaprovechados, nos ha encantado la forma en que el estudio de diseño Atelierzero lo ha convertido en protagonista de la reforma integral que ha transformado de manera radical este apartamento de 155 metros en Milán.

Un diseño nuevo donde manda el pasillo
Con un diseño que reinterpreta el espacio existente a través de un concepto completamente nuevo, el resultado es una vivienda dividida en dos unidades, esto es, un apartamento principal y un estudio independiente, “concebido para acoger a familiares y amigos manteniendo una identidad estilística coherente”, comienza explicando el estudio.
En el apartamento principal, la distribución previa, fragmentada en pequeñas estancias, “se ha reformulado por completo para dar lugar a un espacio amplio, fluido y armónico. Este espacio abierto se concibe como un paisaje urbano doméstico, organizado en áreas funcionales diferenciadas, pero sin particiones físicas”.

Es aquí precisamente donde el pasillo principal hace su aparición estelar, “reinterpretado no como un simple espacio de tránsito, sino como el eje vertebrador de la vivienda. Inspirado en la estructura de un pórtico, destaca por su carácter escenográfico, acentuado por el uso de colores intensos y un pavimento gráfico que lo convierten en un elemento icónico y visualmente dominante”. A partir de él, las dos viviendas se abren, con diferentes conceptos pero misma presencia estética. “A un lado, el pasillo se abre hacia el corazón de la casa, mientras que en el otro alberga un largo mueble a medida que integra accesos a espacios de servicio como lavandería, baño y almacenamiento, además de la entrada al estudio contiguo”, detallan.

La vivienda principal, todo un alarde de estilo
Lo que sería la vivienda principal presenta una marcada personalidad estilística que transita entre los distintos espacios. Aquí, la cocina, concebida como un volumen arquitectónicamente autónomo, ocupa una posición central y actúa como elemento separador entre la zona de trabajo y el comedor. “Más allá de su función, este volumen se presenta como un hito visual dentro del espacio”, aclaran desde Atelierzero.


La zona de estar, “planteada como un boudoir íntimo y elevado, ofrece una atmósfera acogedora. Desde aquí se percibe la riqueza cromática y espacial del conjunto, definida por una interacción dinámica de materiales y tonalidades, donde el terracota y el blanco roto se (con)funden con maderas, zócalos, una chimenea de contorno suave y hasta detalles azules en una alfombra que envuelve la mesa del comedor.


La distribución se completa con el dormitorio principal, “refinado y luminoso”, equipado con vestidor y un amplio baño en suite y resuelto en tonos claros de blanco roto y rosa empolvado, con un original papel pintado en el techo y sobre la cama. “Cada área funcional se define mediante paletas cromáticas y materiales específicos, lo que permite transiciones fluidas entre espacios sin necesidad de muros divisorios. Los tonos cálidos y los materiales naturales, como la madera y la piedra, contribuyen a crear un ambiente acogedor y sofisticado, donde confort y elegancia conviven en equilibrio”, aclaran.

Un espacio satélite igual de equipado
Junto al apartamento principal, el estudio funciona como un espacio satélite que mantiene una fuerte conexión estética con la vivienda principal y al que se accede desde el pasillo en cuestión. También aquí predominan los tonos cálidos y los materiales naturales, reforzando el diálogo entre ambos ámbitos. “La zona central del estudio”, describe el estudio, “que concentra las funciones de servicio (cocina, baño y vestidor), utiliza el mismo color distintivo del pasillo principal, subrayando la idea de un volumen central unificador que organiza e integra los elementos auxiliares de la vivienda”.

En esta zona, los colores, engamados en la misma paleta cromática que el apartamento principal, potencian otros tonos más contundentes, siendo el azul oscuro protagonista de la cocina, parte del cuarto de baño e incluso con una fuerte presencia en el cabecero de la cama. “Este planteamiento genera una conexión conceptual entre el estudio y el apartamento principal, garantizando al mismo tiempo independencia e integración”.

