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Interiorismo

Jorge Penadés diseñará la nueva sala de acogida del Reina Sofía con una apuesta por la domesticidad 

El malagueño y su equipo (Penadés Office) han sido seleccionados por MANERA y el Reina Sofía para diseñar la nueva sala de acogida de la cuarta planta del edificio Sabatini. Su propuesta, ‘La cocina del Reina’, traza hilos con el pasado y convierte la sala en un núcleo doméstico.

El buen diseño no solo hace la vida más bonita, lúcida y profunda. También la hace más fácil. Resuelve problemas, anticipa necesidades, elimina barreras. Cuando se aplica a la vida pública, a lo colectivo, la hace más cívica, más comunitaria, más amable. Hace dos años, cuando Manuel Segade fue nombrado director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), lo primero que hizo fue preguntar. A los trabajadores, a los visitantes. ¿Qué puedo hacer para que este lugar sea todavía mejor? Uno de los reclamos principales era que fuese más transitable, más intuitivo. Y ahí encontró, junto al resto del equipo, una dirección en la que caminar: Un museo más amable con el visitante, que acoja, que despierte la curiosidad, que invite a la conversación, que no interponga barreras físicas y emocionales. “El objetivo es ablandar la alta institucionalidad para que cualquier persona pueda sentirse acogida. En este sentido, la arquitectura y el diseño son disciplinas básicas, así como la señalética y los procesos educativos”, cuenta Segade a MANERA. En el ecuador de su mandato, ya empieza a ver los frutos de este propósito. El más significativo es la reorganización de la colección permanente con una nueva etapa –desde 1970 hasta la actualidad– en la cuarta planta del edificio Sabatini, que abrirá al público en febrero de 2026.

En el corazón de esta planta, aparece una sala de acogida. Jorge Penadés (Penadés Office) será el encargado de darle forma, tras haber sido seleccionado por MANERA y el MNCARS.  De los tres finalistas, –él, BeAr Architects y Enorme Studio– un comité compuesto por Manuel Segade, director del museo; Amanda de la Garza, subdirectora artística; la arquitecta Teresa Táboas; Enric Pastor, director de MANERA y Carolina Freire, editora digital, ha seleccionado el proyecto de Jorge Penadés tras una difícil deliberación. Su propuesta, ‘La cocina del Reina’, es la que mejor responde a los criterios funcionales, museográficos y de sostenibilidad establecidos en el origen de esta búsqueda. «Para nosotros este proyecto supone un campo de aprendizaje enorme. Esperamos que aporte una forma de entender un espacio público de manera diferente», cuenta Jorge a MANERA. Ahora en fase de anteproyecto, los meses siguientes el equipo de Penadés Office y el del MNCARS dialogarán para ajustarlo y aterrizarlo. 


La propuesta de Penadés, la futura ‘Cocina del Reina’, permite múltiples usos para todo tipo de públicos. 

La domesticidad como vínculo entre pasado y futuro

Su proyecto, basado en un sistema modular de madera, mira al futuro del museo respaldándose en su pasado, guiñándole el ojo. «Seguimos la misma línea que seguimos siempre en el estudio: partir del material y escucharlo», explica Jorge. La elección establece una conexión sensible con uno de los pocos espacios que conserva mobiliario original del edificio Sabatini –la antigua lavandería, hoy Sala de Protocolo– hecho en madera.

Siguiendo este hilo, Penadés utiliza la cocina como metáfora para introducir en el museo un ambiente de cuidado, convivencia y vida cotidiana. «El requisito era crear diferentes espacios dentro de la sala, y necesitábamos una estructura que ordenase el caos. Así, llegamos a la cocina, el punto de encuentro en una casa. Un lugar versátil y modular. Mientras cocinas, todos los utensilios pueden estar fuera, y los ingredientes, y la persona que los cocina, la que prepara el aperitivo… Y luego acabas y lo limpias y lo metes todo en cajones. Aquí, la idea es la misma», detalla Jorge.


Aquí vemos desplegada la zona familiar.

Aquí, una zona de descanso donde se pueden organizar talleres u otras actividades lectivas.


La sala actúa como núcleo doméstico, reforzando la idea de museo como espacio social y de acogida. Esta sala, en el corazón de la segunda planta del edificio Sabatini, es un espacio abierto, luminoso y con vistas al jardín. No albergará piezas de arte, pero sí una función fundamental: ofrecer un ambiente confortable, doméstico y acogedor en medio de la monumentalidad arquitectónica del museo. Será un lugar para detenerse, respirar, conversar y, sobre todo, para vivir el arte en comunidad. «Suelo bromear con que esos lugares, que permiten abrirse a la luz natural y al paisaje exterior por no necesitar condiciones de conservación para obras de arte, pueden funcionar en una visita como el sorbete de limón y cava en una comida de boda: para cambiar el sabor entre el marisco y la carne, permitir tomar aire para poder seguir disfrutando del museo», explica el Manuel Segade.


El espacio central actúa como ágora.

Y las cortinas posibilitan que se bloquee la entrada de luz del exterior en caso de que se quiera proyectar algo.


Flexibilidad, ingenio, economía de recursos

La propuesta destaca por la reutilización de tableros, chapas y restos de madera provenientes de carpinterías. Una opción responsable, eficiente y alineada con la economía circular. La madera, material renovable y carbono negativo, es protagonista en todo el sistema constructivo. Un sistema que es modular, reparable y adaptable: permite distintas configuraciones que crean distintos usos y espacios sin mecanismos complejos ni necesidad de reconfigurar continuamente el espacio. Además, aprovecha de la mejor forma los 145 metros cuadrados y su eje longitudinal, organizando de manera clara las áreas de ágora, descanso, uso familiar y almacenaje, sin compartimentar y garantizando accesibilidad universal para todo tipo de públicos.

El proyecto Uprooted de Jorge Penadés, donde investiga los usos de la madera de raíz de olivo, evidencia su dominio de este material. © Asier Rúa.




La tienda Camper en Bangkok, un juego de materialidad y color.


Una instalación pública diseñada por el estudio donde vemos un uso totalmente distinto de la madera.

El que le toca escribir a Jorge será el próximo y emocionante capítulo que ya han empezado a escribir el arquitecto Patxi Eguiluz y el artista Xabier Salaberria, con quienes el MNCARS ha colaborado para la presentación de la colección en esa cuarta planta, un recorrido que narrará la historia del arte desde 1975 hasta hoy, o el del arquitecto Eugeni Bach en la reforma del antiguo auditorio Sabatini, hoy Cine del Reina. “Muchas veces no se trata de producir novedad porque sí, sino de actualizar el pasado como una herramienta de futuro a compartir. En resumen: si con el diseño de interiores y de mobiliario de un museo de arte contemporáneo tenemos la misma experiencia que en una oficina o en una sala de espera… seguramente el museo no esté haciendo el trabajo que de él se espera”, concluye el director.


Manuel Segade, director del MNCARS, en una de las terrazas del edificio Nouvel. © Yago Castromil.

El ascensor del edificio Sabatini, cuya cuarta planta albergará una nueva etapa de la colección permanente y la susodicha sala de acogida.


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