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Interiorismo

La Gildería 2 y Macera Trafalgar: Lo nuevo de Codoo Studio o cómo hacer que la ruina brille con highlighter

El estudio que está revolucionando la escena madrileña ha vuelto a sorprender con dos nuevas propuestas en Chamberí. Hablamos con ellos sobre ese estilo tan suyo que convierte cualquier local en el place to be. 

No todo el mundo puede hacerlo, pero ellos sí. La estética "a medio hacer" parece algo sencillo de conseguir y, sin embargo, es el resultado de un equilibrio calculado al milímetro. Hay que ser valiente y tener muy buena mano para dominar esta complicada técnica, sello inconfundible de Codoo Studio. Sergio Ortiz y José David Costa, las mentes detrás de este rompedor estudio de interiorismo, han conseguido, con su particular forma de interpretar los espacios, que los locales de Madrid empiecen a respirar diferente. ¿El nuevo sitio de moda? Probablemente está firmado por ellos. Olvídate de tonos neutros, ocres y espacios que buscan la calma. Hasta aquí hemos llegado. Ocurrió con Gilda Haus en la calle San Mateo y acaban de repetir fórmula en sus dos últimas propuestas: La Gildería 2 y Macera Trafalgar, ambas en Chamberí.

Para entender el éxito de estos espacios hay que sumergirse en la filosofía del estudio. Hablan de "ruina contemporánea" con total naturalidad y nos encanta el concepto. Pero este término tiene mucho más calado de lo que aparenta: "Para nosotros, la 'ruina contemporánea' celebra lo efímero y ensalza la belleza de lo perecedero. Nos encanta ver el paso del tiempo en los espacios, lo que ha existido allí y lo que está por venir", comentan desde Codoo. 

Lo suyo no es solo diseñar, es darle una nueva vida a lo que ya existía. Cuando derriban las paredes de un local, no buscan la pulcritud de lo impoluto, sino la verdad que se esconde detrás de los escombros. ¿Qué puede contarnos ese espacio? Y lo más importante, ¿cómo podemos hacer que lo siga contando en el futuro?


Macera Trafalgar. El tercer local de Macera, porque no hay dos sin tres. Con el beso como protagonista, porque no hay Macera sin beso. De la mano de Codoo Studio, llega el nuevo local al barrio de Chamberí. 

“Creemos en la belleza del desnudo. Un concepto de local sincero y transparente. Como Bofill en la muralla roja, un gran lienzo en rosa lleno de matices, en el que todos los materiales quedan a simple vista. Un local sencillo, sin artificios ni pretensiones”.


Macera Trafalgar y La Gildería 2: lo inacabado como protagonista

La clave de Codoo es un equilibrio entre lo imperfecto y lo detallado. En Macera Trafalgar, por ejemplo, tras el éxito de la marca en sus anteriores espacios en la capital, la idea fue devolver el local a sus raíces más puras, casi como un ejercicio de sinceridad arquitectónica. Sin artificios, sin elementos innecesarios. «Nos enfrentamos a un local con una estética neoyorquina de la época, en el que predominaban los materiales en bruto y lo hecho a mano», explican. El resultado es un espacio sin pretensiones donde cada elemento tiene una razón de ser. El beso, un símbolo recurrente en Macera, aparece con fuerza en todo el local, desde el gran volumen de la barra hasta los detalles en rojo y rosa que, como dicen ellos, «se nos ha volcado el carmín por todo el local». No es un error, es intencionado. La «ruina contemporánea» se apropia del espacio para hacerlo eterno, aunque sea con imperfecciones.

En La Gildería 2, el juego con lo inacabado toma otro matiz, más castizo, pero igualmente rompedor. Inspirados en la idea de una taberna castiza que dialoga con lo contemporáneo, Codoo ha vuelto a buscar lo auténtico detrás de las paredes del local, ubicado en un edificio de los CEAS de 1898. «Volvemos a buscar la ruina como protagonista», explican, y lo hacen recuperando elementos originales que se mezclan con referencias modernas, casi pop. El local es una oda a la gilda, ese aperitivo tan madrileño, y lo hacen sin perder un ápice de autenticidad. La gran mesa-barra al estilo «última cena» invita a la reunión, al disfrute en comunidad. Todo pensado, todo planificado para que el espacio funcione sin parecer que lo ha sido.


Inspirados en la última cena, en La Gildería 2 se dispone una gran mesa-barra donde todo el mundo pueda celebrar. Un bar sin barra, pero no sin mesas. Muchas mesas, mucho taburete y mucha gente. Spain is different. Aquí el vermut se toma de pie y con gente. 

Tras el éxito de La Gildería en la calle Calatrava, las gildas aterrizan ahora la lado de la plaza de Olavide, en la calle Trafalgar número 15. 


El difícil arte del equilibrio

Como ellos mismos nos explican, para que surja la magia, es necesario saber dónde parar. «Es difícil encontrar el equilibrio en un espacio. El punto exacto en el que no haya escasez ni exceso», comentan. Y aquí es donde entra la parte más técnica del asunto. Porque, aunque el resultado final tenga ese aire casi improvisado, detrás de cada pared a medio desnudar y cada material expuesto, hay horas de trabajo en las que el equipo y el cliente buscan esa simbiosis perfecta entre lo que se quiere contar y lo que el espacio necesita para hacerlo. 

“Suele ser una cuestión de proporciones espaciales y cromáticas. La clave está en ver si cada uno de los materiales, elementos y disposición de los mismos en el espacio aporta o resta a la propuesta e ir buscando esa balanza que hace que el concepto se mantenga”, explican. En ambos proyectos, los materiales desnudos son protagonistas: acero, madera y texturas que dialogan con la imperfección. La imperfección se convierte en algo bello, porque es real.


En Macera Trafalgar, “la trasbarra sigue siendo la protagonista, un cuidado y estudiado diseño para la dispensación de licores y cócteles sin botellas. El ‘New Bodega System’ aterriza en la capital”.

Rosa y rojo. “Nos gustan las combinaciones imposibles”. 


Tradición y riesgo en su justa medida

Lo que Codoo ha logrado es encontrar una voz única en el diseño de interiores, una que mezcla tradición y modernidad sin caer en lo obvio. «Es imprescindible que esta combinación transmita emociones y cuente historias, pero sobre todo que eleve el concepto, diseño y valores de marca.  Hay veces que no sabemos si incluso se entiende la mezcla, pero somos Codoo y algo que nos caracteriza es el riesgo. Cuando sentimos la señal, es que el puzzle encaja», afirman orgullosos. En sus proyectos, ese aventurarse es parte esencial. Mezclan lo industrial y lo artesanal, pero lo hacen de tal manera que el resultado siempre es coherente, por muy loco que parezca. 

En Macera Trafalgar, por ejemplo, hay un delicado balance entre industria y artesanía, donde el local parece un gran taller a la vez que un espacio de ocio nocturno. «Es imprescindible que esta combinación transmita emociones y cuente historias», explican. Y vaya si lo consiguen.


«En La Gildería 2, el local en esencia es como una Gilda, simple, pero con poder de conservación en el tiempo. Un lugar de referencia donde lo contemporáneo se equilibra con la taberna castiza”.

“Creamos lo que en Codoo llamamos la ruina contemporánea, algo que celebra lo efímero y ensalza la belleza de lo perecedero”.


La sostenibilidad también juega

En cuanto a sostenibilidad, no todo es estética. La «ruina contemporánea» es también un ejercicio de sostenibilidad. En ambos proyectos, se ha trabajado para aprovechar al máximo los materiales preexistentes. «Nos hemos enfocado en lo primario. Buscar cuál es el esqueleto del local, retocarlo y dejarlo al desnudo sin artificios, como ocurre en La Gildería«, afirman. En Macera Trafalgar, el storytelling de la marca encaja perfectamente con esta filosofía de valores sostenibles: un bar sin marcas, sin artificios decorativos, donde todo lo que ves tiene un propósito, y un impacto mínimo en el entorno. “Aprovechamos la caja acústica, imprescindible para el funcionamiento del local , como telón de fondo de la propuesta”, apuntan. 

Para destacar en un mercado saturado como el de la oferta gastronómica en Madrid, los chicos de Codoo Studio recomiendan apostar por la simplicidad. Apuestan por «la limitación y buena elección en los elementos utilizados» para lograr un concepto puro y un resultado visual más impactante. La clave está en mantener el foco en el producto final y en no perder de vista el concepto original del proyecto, permitiendo que el diseño comunique de manera clara y contundente lo que se quiere ofrecer.


Para La Gildería 2, el estudio tenía un reto: “Teníamos que crear un local con carácter propio, pero sin perder la esencia tan característica de su conocida hermana”.

Sergio Ortiz y José David, fundadores de Codoo Studio.


¿Y lo próximo? Sobre el futuro de su estética, Sergio y José David aseguran que no se sienten atados a un estilo específico. «Nos gustan los extremos imposibles, una buena ruina combinada con un alto brillo.» Aunque sus proyectos comparten ciertos rasgos, como la combinación de lo crudo con lo refinado, siguen evolucionando sin encasillarse. Lo que sí es seguro es que su enfoque continuará creando «espacios capaces de permanecer en el tiempo y que no pasen desapercibidos.»

Lección aprendida: la ruina tiene mucho que contar si se le da la oportunidad.

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