Hay hoteles que son, además de cobijo, anfitrión. Lugares con alma que celebran una manera de viajar basada en el descubrimiento, en la maravilla de lo nuevo y lo ajeno. Arquitectura, paisaje, gastronomía, cultura. Un buen hotel nos abre las puertas a todo ello, nos lo muestra con mimo, nos lo explica para que cale. El hotel boutique Palazzo Caterina en la isla croata de Hvar es uno de esos perfectos anfitriones. El estudio Rôck&Villa, compuesto por Paulo Valcic y Stefan Relic y con sede en Mallorca, se ha encargado del diseño de este enclave situado en un edificio del siglo XIX de la plaza principal de una isla caracterizada por una escena cultural vibrante y unos paisajes de ensueño.
El hotel se encuentra en una zona privilegiada de la isla, en su plaza principal, con acceso a su vibrante vida cultural.
Se ha conservado la piedra original de las paredes, hilo conductor del interiorismo.

También se han conservado otros elementos arquitectónicos, como las escaleras.
Respetar el pasado integrando el presente
El dúo de diseñadores es especialista en rehabilitar edificios históricos con mimo y respeto, así que este proyecto les sentaba como un guante. Conservaron las paredes originales en piedra, un telón de fondo que cuenta la historia del edificio, que muestra la pátina, la esencia. También los elementos arquitectónicos originales, desde molduras ornamentadas hasta las escaleras, previo proceso meticuloso de restauración. A la vez, Paulo y Stefan han conseguido integrar una estética moderna y fresca en estos elementos originales. Un reto, sin lugar a dudas, pero un reto que describen como “nuestra especialidad y pasión”. “Disfrutamos enormemente del proceso, que nos permitió honrar el legado histórico del edificio y añadir nuestro toque personal, creando un espacio que respira tanto historia como modernidad”, cuentan a Manera.
Cada habitación es única, y en todas podemos encontrar detalles que ponen de manifiesto ese equilibrio entre historia y modernidad.
En las habitaciones están presentes los tres materiales que guían el proyecto: piedra, lino y madera.
Paulo y Stefan esperan que éste sea un lugar que invite a sus huéspedes a vivir «momentos de calma y de aprecio por la belleza de los detalles».

La comodidad y la sofisticación del lujo contemporáneo conviven en consonancia con los edificios históricos.
Piedra, lino, madera, artesanía y arte
Los materiales juegan un papel clave en este perfecto equilibrio. De la piedra original de la pared parte la elección de los otros dos materiales protagonistas, el lino y la madera, que van en consonancia y la complementan. “La elección de materiales refleja un compromiso con la autenticidad y la calidad”. Además de la piedra original de la pared, integraron piedra local de Hvar en algunos detalles del proyecto, como en los lavabos –presentes en todas las habitaciones– que son una de sus creaciones más preciadas, diseñados por el propio estudio ex profeso para Palazzo Caterina. Además de ser de piedra local, están esculpidos por un artesano también de la isla. “Cada lavabo es una obra única, tallada a partir de un solo bloque de piedra, con un peso que oscila entre 300 y 400 kilos. El diseño combina superficies lisas con otras más rugosas, creando un contraste de texturas que añade profundidad y carácter a la pieza”, detallan.
Las piezas de arte –de los dueños del hotel, aficionados al coleccionismo– también se han elegido de forma que lo antiguo y lo contemporáneo convivan y se ensalcen mutuamente. «La estatua del busto de mujer es una pieza que combina lo clásico con lo contemporáneo de una manera fascinante. Aunque tiene la apariencia de una escultura antigua, está recubierta con piezas de piel, lo que le otorga un toque moderno e intrigante», explican.
Cada lavabo es una obra única, tallada a partir de un solo bloque de piedra de la isla por un artesano local.

Obras de arte, materiales y piezas de diseño contribuyen a la sensación de armonía estética imperante.
El resultado: un lugar que consigue ensalzar al mismo tiempo la elegancia de la arquitectura histórica y la sofisticación del lujo contemporáneo. Una clase de lujo que responde a la definición que Paulo y Stefan dan a este concepto: “Cuando los cinco sentidos se estimulan de manera armoniosa, en un equilibrio perfecto, ajeno al estruendo”. Piezas de diseño que capturan la vista, materiales naturales que responden al tacto, una fragancia a base de lavanda, planta autóctona de la isla –creado por los dueños del hotel– que envuelve el olfato. Una experiencia que promete cumplir con las expectativas del dúo para sus huéspedes: “Que los visitantes se lleven consigo algo, además de una sensación de calma y aprecio por la belleza de los detalles, retazos de la rica historia de Hvar, la artesanía local o la importancia de preservar y adaptar edificios históricos”.