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Interiorismo

La esencia del Mediterráneo se cuela en la capital por los ventanales de esta casa en La Moraleja

Estudio Crearte ha convertido esta vivienda de 600 m2 en La Moraleja en un refugio luminoso y cálido que invita a la vida en familia, a crear recuerdos juntos.

Calidad y calidez. Son los dos primeros conceptos que vienen a la cabeza al traspasar el umbral de Casa Hoy, una vivienda de 600 m2 en la urbanización residencial madrileña de La Moraleja que es todo lo que alguien podría desear un lunes cualquiera, cuando llega a casa tras una larga jornada de trabajo, colegio, gestiones y actividades extraescolares varias. 

El equipo de Estudio Crearte se encontró con una vivienda muy diferente que debía adaptar a las necesidades de un matrimonio joven con dos niñas. Llevaba unas dos décadas sin reformarse y estaba diseñada según el estilo y las necesidades de antaño: muy compartimentada y con habitaciones ahora pilares de la vida familiar, como la cocina, antes reservadas al servicio. «Fue sobre todo en las zonas nobles, en la planta baja, donde hicimos el trabajo de abrir espacios, pues era la más compartimentada», cuenta Cristina Felipe, fundadora del estudio, a MANERA. 


Zona de descanso frente a la librería. Sofá Lavelle curvo de Studio Bañón, y pareja de mesas de centro de mármol Carrara y mármol Marquina de Judith San Quintín. En la pared, obra de Dominca Sánchez, de la galería Marita Segovia.

Detalle de la librería. Los corales y las lámparas vintage de Flos han sido adquiridos en My nordics.



En el salón, pareja de Flamingo chairs de My nordics, alfombra 100% de lana y anudada de manera manual de Alfombras Peña, mesita Platner, de Knoll, en Gunni & Trentino y obra de arte de Jordi Alcaraz en Orellana Arte. El rincón de la chimenea y la librería nos gana el corazón.

La planta baja: ahora diáfana, ágil y luminosa

La planta baja es ahora un espacio diáfano, pero con posibilidad también de crear zonas de intimidad, de tenerlo abierto o cerrado. Aquí están el salón, el comedor, la cocina –corazón de la casa–, una sala de juegos para las niñas y el dormitorio de los padres con baño en suite. «Buscaban su independencia», explica Felipe. «Esta habitación, junto a la sala de juegos, sería la parte más familiar de la zona noble». En la planta superior, las habitaciones de las niñas con sus baños y un dormitorio de invitados, también con baño propio.

Se trata de una pareja de extranjeros a los que unió su amor por España, sus visitas a este país bañado por el sol. Una historia que desde Crearte han querido usar como inspiración, diseñando una casa donde seguir escribiéndola, un refugio mediterráneo en la capital que fusiona a la perfección el diseño contemporáneo con la naturaleza que la rodea, dejando entrar la luz a raudales y desdibujando las barreras entre exterior e interior. ¿Qué hay más mediterráneo que dejar que la luz fluya a sus anchas, que entre hasta la cocina y conviva con piezas elaboradas con materiales nobles y métodos ancestrales de trabajarlos?


Cocina y comedor, integrados en una única estancia. Las sillas son de Kai Kristiansen, compradas en My nordics, la mesa Muesco es de Crearte. La escultura sobre la mesa es una obra de Josecho López adquirida en la galería Marita Segovia.

La obra de arte en esta pared que separa ambas estancias es de Eduardo Chillida, también en la galería Marita Segovia.


Materiales nobles que aportan claridad

La madera de roble es el material protagonista, presente en suelos y muebles a medida. «Es en cierto modo la seña de identidad de nuestro estudio, casi siempre la utilizamos», detalla Felipe. «Es una madera un poquito más clara, pero sin ser pálida; tiene luminosidad y conserva su calidez». Usaron también piedras calizas, algunas provenientes de Alicante y otras de la costa gallega, para seguir persiguiendo la claridad. «Es una casa bastante profunda, en la planta baja sobre todo, y esta combinación de paredes blancas y suelos en piedras claras nos permitía reflejar la luz dentro», apunta. 


En el dormitorio principal, colcha de lino blanco de Pepe Peñalver, cojines de rizo naturales de Alhambra y cabecero de lino de Zara Home. Las mesitas de noche son de Porada y las lamparitas, modelo Atollo, es de Oluce, ambas adquiridas en Gunni & Trentino.

La obra es de Manolo Ballesteros, en la galería Marita Segovia, y la silla es de  & Tradition, adquirida también en Gunni & Trentino.


En Casa Hoy, el sello de Estudio Crearte está impreso. Cristina lo define así: «La vuelta al origen a través de los materiales naturales y de cercanía y la poética de la conexión con la naturaleza». El resultado es un lugar seguro, un lugar de calma, un hogar ajeno a las prisas y los compromisos rutinarios. «Creo que ellos buscaban, después de muchos años viajando por el mundo por motivos de trabajo, un espacio de calma y tranquilidad al volver de la vorágine del día a día en Madrid. Una casa donde encontrar la tranquilidad», cuenta. Y es, precisamente, lo que tienen.


En el baño principal de la casa, donde la luz exterior se cuela por la ventana, las paredes son de microcemento Homecret.


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