Arquitectura, mobiliario, decoración. Así se han concebido históricamente las casas, en ese orden. De lo estructural al último detalle. Pero, ¿y si el orden cambiara? ¿Y si el mobiliario pudiera asumir la función estructural de la arquitectura? La historia está para reescribirse, y eso es precisamente lo que ha hecho Schmidt en su espacio de Casa Decor, diseñado por Lemon Studio: crear un único módulo de mobiliario que, situado en el centro, se convierta en el origen de toda la vivienda. Un núcleo que articula funciones, genera estancias y da lugar a espacios modulares, fluidos y conectados.


El espacio nace de algo tan sencillo como radical: un módulo, una unidad. Inspirado en los principios de la arquitectura moderna y trasladando al palacio de la calle San Agustín el espíritu de Le Corbusier y de Mies van der Rohe, el estudio liderado por Marta Miñarro explora la idea de un sistema modular concebido como una caja central que se abre, se expande o se fragmenta hasta abarcar todas las funciones de una vivienda: cocina, salón, vestidor y recibidor e incluso una chimenea.
La caja dentro de la caja
Al recorrer el espacio, que va generando un recorrido continuo sin divisiones rígidas, es inevitable reflexionar sobre la eficiencia y la inteligencia de concentrar todas las áreas de servicio —aquellas que requieren instalaciones— en un único bloque. Al mismo tiempo, al liberar el resto del hogar de cualquier rigidez, el espacio circundante se vuelve abierto y fluido, con funciones dinámicas y un uso completamente versátil.


La suavidad de la curva
Pero hay más. En ese mobiliario de Schmidt, teñido de un dominante Cypress Blue, hay algo que invita a recorrerlo con la mirada y con el cuerpo, casi de forma intuitiva. Está ese color, elegido entre los 229 acabados disponibles para los frentes. Pero también, y sobre todo, está la curva. Las esquinas de la pieza central se suavizan en formas sinuosas que hacen el espacio más amable, cercano y habitable. Una cualidad que se puede trasladar al resto de elementos disponibles en la firma: muebles bajos y altos, armarios o encimeras.
La arquitectura de una vivienda es, por naturaleza, estática; el mobiliario, en cambio, no. Y aquí ha demostrado que puede asumir funciones estructurales, divisorias y organizativas. El mobiliario de Schmidt, disponible en una amplia gama de colores y diseños lisos o estampados, permite imaginar y materializar una casa sin límites. Ya sea inspirada en Le Corbusier, en Mies van der Rohe o en esa visión que siempre has querido hacer realidad.