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Interiorismo

Unas modernas oficinas en un convento mexicano del siglo XVII

Texturas rugosas, respeto por la esencia de la arquitectura original y un resultado impecable. El estudio FMA recupera un convento del siglo XVI de la ciudad mexicana de Morelia para convertirlo en las oficinas perfectas.

En el corazón de la histórica ciudad de Morelia, se ha tejido un lienzo arquitectónico que conecta el pasado con el presente. El estudio FMA, liderado por Francisco Méndez, ha transformado un antiguo convento del siglo XVII en un espacio de trabajo contemporáneo, respetando y revitalizando la esencia de su arquitectura original. Este proyecto, para Corporativo GO, abarca una superficie de 1,000 metros cuadrados y destaca por su capacidad de integrar elementos históricos con necesidades modernas. El primer reto enfrentado por FMA fue el respeto y la restauración de los elementos originales del edificio. Cada rincón del convento ha sido considerado con cuidado, rescatando la mayor cantidad de espacio posible y manteniendo la autenticidad de sus intervenciones previas. El resultado es una armoniosa convivencia entre lo antiguo y lo nuevo, donde las paredes del pasado se encuentran con un diseño que mira hacia el futuro.

Algunas piezas –elementos decorativos y lámparas– han sido fabricadas por artesanos michoacanos.

La zona de la barra se concibió como un espacio interactivo que busca dialogar con las texturas y los colores mientras se contribuye a la relajación de los trabajadores.

Se busca propiciar atmósferas acogedoras y sobrias.

Dos intervenciones muy diferentes

En la planta baja, la intervención se centró únicamente en el claustro central, para transformarlo en un vibrante comedor enriquecido con cinco jardineras de naranjos. Estas jardineras no solo contienen vegetación, sino que también sirven como mobiliario urbano, ofreciendo la posibilidad de trabajar al aire libre en un entorno verde y acogedor. Esta intervención crea un oasis dentro del bullicio urbano, un espacio donde la naturaleza y la arquitectura se encuentran en perfecta sintonía.

En cambio, la planta alta es un testimonio de la innovación y la multifuncionalidad. Las áreas de trabajo se han concebido como zonas de convivencia, desafiando las convenciones tradicionales de la oficina. Aquí, la flexibilidad es la norma: un auditorio con gradas sirve tanto como sala de juntas como espacio para presentaciones; una biblioteca que actúa como recepción y sala de espera, donde los usuarios pueden trabajar o simplemente leer un libro. Estas áreas promueven una nueva forma de interacción y colaboración, fomentando un ambiente dinámico y creativo.

La biblioteca sirve como recepción.

Esa misma biblioteca también hace las veces de espacio de lectura.


La madera es otro de los materiales protagonistas de los interiores, con encino de acabado natural para las carpinterías y encino blanco en los suelos.

Se generan espacios que cambian la manera y el esquema de trabajo habitual, como un auditorio con gradas que funciona como sala de juntas.


Buscando el bienestar de quien trabaja

El espacio de ocio, con su barra de café, sala de televisión y mesa de ping-pong, ofrece un respiro del trabajo cotidiano. Aquí, los trabajadores pueden relajarse y socializar, mejorando su bienestar y fomentando un sentido de comunidad. Especial mención merece el «nido», un cuarto de meditación diseñado para la introspección y la estimulación mental, subrayando la importancia del equilibrio entre la salud mental y física en el entorno laboral.

La iluminación inteligente es otro de los aspectos innovadores del proyecto. Este sistema se adapta al ciclo circadiano de los usuarios, mejorando su rendimiento y reduciendo el consumo energético. Las ventanas de doble cristal proporcionan aislamiento acústico y térmico, creando un ambiente de trabajo confortable y eficiente, a pesar de la ubicación en una avenida transitada.


La vegetación interior regula la temperatura y purificar el aire que entra a las oficinas.

La grandiosidad del antiguo convento se percibe en los grandes espacios comunes.



El «nido» es un cuarto de meditación diseñado como un espacio de introspección para estimular la mente y salir de la rutina.

En el interior del “nido” nada puede entrometerse.


Tonalidades cálidas y terrosas para el interior

El diseño interior de Corporativo GO se basa en una paleta de tonalidades cálidas y terrosas, creando atmósferas acogedoras que favorecen la creatividad y el confort. La vegetación seleccionada embellece el espacio y regula la temperatura y purifica el aire. La materialidad del proyecto incluye acabados naturales y locales, como empastados en color arena en los muros y elementos de madera de encino y barro, fabricados por artesanos michoacanos. Estos materiales aportan calidez, armonía, apoyan al comercio local y reflejan la riqueza cultural de la región.


Se cambió la iluminación existente por un sistema de iluminación inteligente que reacciona conforme al ciclo circadiano, para mejorar el desempeño durante la jornada laboral y reducir el consumo energético.

El claustro ahora es un patio donde relajarse y rodeado de jardineras con naranjos.


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