Diseñar una casa equilibrada, con materiales nobles, mobiliario atemporal y en armonía con la naturaleza. Ese era el propósito de la interiorista Cali Herrera y el arquitecto Juan Trivelloni al proyectar una amplia casa para una familia con hijos adolescentes ubicada en la localidad de Tigre, a las afueras de Buenos Aires, una zona caracterizada por tener muchos ríos y lagunas.
“Es una vivienda pensada para la vida social, siempre hay mucha gente en ella. Quisimos poner mucho en valor la naturaleza, ya que después del confinamiento, valoramos más el espacio exterior”, explican ambos. Precisamente esta es una de las joyas de la residencia. Los estudios de paisajismo de Gabriela Trivelloni y Damián Ayarza, con quienes trabajan en muchos proyectos, han levantado un auténtico oasis en el interior y en el exterior. “La casa está perfectamente implantada al terreno y a la vegetación. Parece como si la naturaleza se la fuera comiendo poco a poco”, explican los creativos argentinos.
En la gran piscina optaron por darle una curiosa forma curva, inspirada en las lagunas cercanas, y también funciona como un elemento decorativo, porque en ella se reflejan las plantas a modo de espejo. El enorme inmueble, construido en hormigón visto con revestimientos de madera de lapacho y hierro, se divide en dos plantas. La de abajo, a su vez, está concebida en dos módulos. Por un lado está un área de uso más cotidiano: comedor, salón, lavadero, cocina y área de servicio. Por otro lado, una zona más recreativa con sala de televisión, billar, una parrilla para hacer asados, gimnasio y garaje. Toda la planta baja se conecta con diferentes jardines abiertos al exterior. “Para marcar el recorrido de las áreas verdes se crearon tres espejos de agua revestidos en gris oscuro para darle más profundidad a los reflejos”, explican.
En la planta alta está la zona más íntima con los dormitorios, cada uno con su vestidor, baño y terrazas verdes. En cuanto al mobiliario y la decoración, fabricado casi en su totalidad en Argentina, la interiorista optó por piezas en colores neutros de estilo atemporal, líneas simples y elegantes para darle calidez a los materiales tan contundentes y al estilo brutalista de la casa. “Una cosa muy interesante que hicimos fue pintar en tonos más oscuros el área en donde se reúnen los jóvenes por la noche, y el living, que es un lugar más distendido y familiar, en tonos más claros. Todos los materiales tienen una excelente calidad para que tengan un buen envejecimiento y sean resistentes a lo largo del tiempo. No es solo un sitio para admirar, es una casa para usarse y vivirla”.
Comedor exterior con mesa de lapacho de Estudio Cali Herrera, lámparas Spokes de Garcia Cumini para Foscarini.