Hay quien entra en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y sale con una postal. Eichholtz ha salido con una mesa de comedor. La Papyrus toma su pedestal de una columna del antiguo Egipto, mientras las lámparas Georgette recuperan los dibujos geométricos de un friso islámico del siglo XI. Ninguno de sus autores podía imaginar semejante destino. Y, sin embargo, varios siglos después, sus ideas siguen teniendo mucho que decir.

Vuelta al museo
Son algunas de las piezas de The Art of Living, la cuarta entrega de la colaboración entre la firma neerlandesa y el museo neoyorquino. Un recorrido por miles de años de historia que pasa del rococó francés al mobiliario georgiano con total naturalidad. Hay espejos tallados a mano, lámparas que recuerdan columnas de templos y hasta una cómoda inspirada en una acuarela romántica de George Chinnery. Ninguna pretende parecer una antigüedad. Simplemente, se inspiran en eso que los sigue haciendo tan contemporáneos.


El arte de la reinvención
Pero hay otra manera de mirar atrás. Con Bold & Iconic, su nueva colección, Eichholtz ha decidido rebuscar también en su propia historia. Recupera diseños de su archivo y los reúne con nuevas piezas de siluetas escultóricas, piedra natural, metales pulidos y tapicerías de carácter. “Un icono puede ser cualquier cosa: un destino, una persona, una casa de moda, una habitación o incluso una sola pieza de mobiliario”, afirma Edwin van der Gun, director creativo de Eichholtz. “No pretendemos ser icónicos nosotros mismos. Nos inspiran los momentos y lugares que han alcanzado ese estatus con el paso del tiempo”, añade.

Rebuscar en la historia y darle otra oportunidad.
Esta historia tiene un curioso antecedente. Hace algún tiempo, Corey Damen Jenkins viajó al showroom de Eichholtz en High Point, Carolina del Norte, buscando una lámpara para la portada de su próximo libro. Terminó enseñando a Van der Gun unos bocetos que llevaba años guardando. Aquella conversación dio lugar a una colección que también rebuscaba en la historia, saltando del antiguo Egipto al Art Déco, la Secesión Vienesa y los rascacielos neoyorquinos de los años veinte y treinta. Todo para responder a una necesidad muy actual: encontrar algo diferente.

Aunque para conocer de cerca el universo de Eichholtz no hace falta irse muy lejos. La firma cuenta con dos tiendas Eichholtz by Idhouse en España. Una en Madrid, en la calle Bárbara de Braganza, 8, y otra en Marbella, en el Centro Comercial Azalea.
Así, entre las piezas de un museo, los bocetos de un interiorista y el archivo de una firma, Eichholtz sigue haciéndose prácticamente la misma pregunta. Qué merece quedarse y qué podemos hacer con ello. Porque las antigüedades tienen algo que las distingue del resto del pasado. Todavía les queda futuro.
