Hay artistas que pasan años intentando entrar en una galería y otros que, casi sin proponérselo, encuentran a sus primeros coleccionistas en Instagram. Justine Franco pertenece al segundo grupo. La pintora mallorquina construyó una carrera poco convencional, y empezó vendiendo sus cuadros directamente a un público que esperaba cada nuevo post como quien aguarda el lanzamiento de una edición limitada. Algunas de sus primeras obras se agotaron en cuestión de minutos. Ahora, representada en exclusiva por Alzueta Gallery desde hace un año y después de inaugurar su primera exposición individual en su sede en Madrid y en la de Palau de Casavells en Girona, ahora da otro paso: llevar sus dibujos fuera del lienzo y convertirlos en objetos para la casa de Kave.

La ocasión se llama A Celebration of Everyday Beauty, una colección de edición limitada que ha diseñado para Kave y que reúne 13 piezas de cerámica y textiles. Jarrones, velas, mantas y cojines trasladan el imaginario de Franco a un territorio en el que el arte deja de contemplarse a cierta distancia para formar parte de las rutinas domésticas. La propuesta tiene algo de declaración de intenciones: la belleza también puede encontrarse en las cosas que utilizamos todos los días.


De Instagram al salón de casa
Nacida en Palma de Mallorca en 1996 y afincada en A Coruña, Justine Franco estudió Conservación y Restauración del Patrimonio en la Universidad Complutense de Madrid. Sus pinturas están pobladas de figuras que parecen familiares sin representar necesariamente a nadie concreto. Personajes de contornos simplificados, colores cálidos, pequeños gestos y escenas suspendidas en un tiempo difícil de precisar.
Su trabajo se alimenta de la memoria personal, la cultura popular, la moda y los recuerdos. «Creo que nuestros mejores recuerdos y los mejores lugares son así gracias a las personas. Intento transmitir el conjunto de ambas, el lugar y la persona unidos por un lienzo que en conjunto nos hicieron sentir algo», ha declarado la artista.

Esa capacidad para sugerir historias sin contarlas completamente resulta especialmente interesante cuando sus dibujos abandonan el lienzo. Un personaje que antes habitaba un cuadro aparece ahora sobre un recipiente de cerámica. Un trazo se transforma en bordado y una composición pictórica encuentra una nueva superficie en una manta.
La relación entre Justine Franco y Kave viene de lejos. La artista ya había participado en Kave Gallery, la plataforma con la que la firma catalana busca acercar el arte contemporáneo al ámbito doméstico. Esta apuesta de la marca por el diálogo entre arte y diseño que también se hizo visible en ARCOmadrid 2023, cuando Kave presentó Mar de Destellos, una instalación inmersiva diseñada por Isern Serra, inspirada en los reflejos de la luz sobre el Mediterráneo, y también en su colaboración con la Fundación Joan Miró de Barcelona. Ahora, aquella primera colaboración con Justine Franco da un paso más: sus dibujos abandonan las paredes para incorporarse a los objetos que utilizamos a diario.

Cerámicas portuguesas y textiles hechos en España
La colección tiene en el trabajo artesanal uno de sus principales argumentos. El jarrón de cerámica, fabricado en Portugal, combina esmaltes y pintura aplicada a mano. Las pequeñas variaciones de cada ejemplar forman parte de su identidad, alejándolo de la uniformidad que solemos asociar a los objetos producidos en serie.
También portuguesas son las seis velas presentadas en recipientes de cerámica esmaltada. Su particularidad es que están pensados para seguir utilizándose cuando la cera se haya consumido: una segunda vida que convierte un objeto efímero en una pieza decorativa.


En el apartado textil destacan dos mantas jacquard multicolor, diseñadas y confeccionadas en España con algodón y cashmere. Sus composiciones trasladan al tejido la expresividad cromática de las pinturas de Franco. La colección se completa con dos modelos de fundas de cojín de algodón, producidas en Portugal, que combinan estampados y bordados.
Objetos que cuentan pequeñas historias
Más allá de las técnicas y los materiales, lo interesante de esta colaboración es su manera de entender la decoración. Frente a la idea de una casa perfectamente coordinada, Justine Franco propone objetos que parecen haber llegado con una historia propia. Piezas que pueden convivir con muebles antiguos, libros, recuerdos de viajes y otras pequeñas acumulaciones que terminan construyendo la personalidad de un interior.


Es una visión que encaja con el propósito de Kave de vincular diseño, artesanía y vida cotidiana. No se trata simplemente de reproducir pinturas sobre productos, sino de adaptar un lenguaje artístico a objetos destinados a utilizarse, tocarse y envejecer con sus propietarios. La colección de edición limitada Kave x Justine Franco está disponible en la tienda online de la firma y en siete establecimientos seleccionados: Barcelona, Madrid, París, Milán, A Coruña, Mallorca y Niza.
Ahora esperamos con impaciencia el siguiente paso artístico de Justine Franco: será una exposición individual en Alzueta Gallery Barcelona Turó, del 21 de enero al 19 de febrero de 2027. Una nueva oportunidad para adentrarnos en ese universo tan personal donde la memoria, la identidad y el imaginario colectivo se entrelazan en figuras de colores planos y formas simplificadas. Personajes que no son exactamente retratos, pero que nos resultan extrañamente familiares; escenas que parecen recuerdos propios, aunque pertenezcan a otros. Una pintura que reivindica el poder de lo ornamental para contar historias y despertar emociones. Y que demuestra que, a veces, lo más cotidiano es también lo más extraordinario.
