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Interiorismo

Masquespacio lleva a Maison&Objet una casa que explica por qué su estilo está cambiando

Masquespacio estrena en Maison&Objet 2026 su etapa más personal: una casa más cálida, íntima y decorativa, con más capas, oficio y una geometría menos protagonista. Feel the Shift marca el inicio de un nuevo lenguaje creativo, más fiel a quienes son hoy y menos pendiente de las tendencias.

Salón de Feel the Shift de Masquespacio en Maison&Objet 2026, con gradas, butacas y mobiliario rosa
El corazón de Feel the Shift es un salón convertido casi en anfiteatro doméstico. Gradas, tapicerías, flecos y lámparas escultóricas muestran el nuevo lenguaje de Masquespacio: menos gráfico, más cálido y lleno de capas.

Masquespacio ha construido una casa en París, pero en realidad ha construido algo bastante más personal: una declaración sobre quién quiere ser ahora. Feel the Shift, la instalación de 150 m² que el estudio valenciano presenta en Maison&Objet Pulse 2026 hasta el 14 de septiembre, toma la forma reconocible de un hogar —con dormitorio, cocina, salón y zona de trabajo— para convertirlo en el escenario de un cambio creativo que ya no quieren explicar únicamente con palabras. Quieren que se note al entrar.

No es casual que ocurra aquí. La edición de septiembre de la feria parisina se presenta este año bajo una nueva identidad, Maison&Objet Pulse, dedicada a un diseño más experimental, sensible y en movimiento. Su lema, Pulse in Motion, habla de impulso, conexión humana y creación compartida; Masquespacio, además de diseñar la imagen de esta edición, ejerce como embajador de la feria y de Paris Design Week.

Ana Hernández y Christophe Penasse de Masquespacio en su instalación Feel the Shift en Maison&Objet
Ana Hernández y Christophe Penasse, fundadores de Masquespacio, dentro de Feel the Shift. Tras un año de pausa en Bali, el dúo regresó dispuesto a revisar tanto su lenguaje como su manera de trabajar.

Masquespacio en Maison&Objet: una casa para explicar su nueva etapa

Masquespacio no nació precisamente de una combinación discreta. Ana Hernández es colombiana; Christophe Penasse, belga. Se conocieron, se instalaron en Valencia y desde allí construyeron uno de los estudios españoles con mayor proyección internacional de la última década. Su mezcla de culturas acabó convertida en un lenguaje inmediatamente reconocible: geometrías rotundas, colores saturados, interiores escenográficos y una capacidad poco habitual para transformar restaurantes, cafeterías, tiendas y hoteles en imágenes capaces de viajar por medio mundo via redes sociales.

Cocina de Feel the Shift de Masquespacio con papel floral, paredes geométricas y mesa de mármol
En la cocina conviven Garden Reverie y Countergrain, los papeles de Mas Creations x Muance, con la mesa Fragments, realizada con 18 Pies de Altura a partir de diferentes fragmentos sobrantes de mármol. Las lámparas pertenecen a la nueva familia desarrollada con IberPoligraph.

Ese lenguaje se convirtió también en una marca. Masquespacio diseñó espacios en España, Italia, Francia, Arabia Saudí, Estados Unidos, Colombia o Qatar y convirtió la fantasía, el color y una cierta insolencia gráfica en una firma propia. Incluso su propia casa-estudio en la huerta valenciana respondía todavía a ese universo de color, geometría y escenografía. Hasta que sus fundadores decidieron parar.

Durante un año se fueron a Bali. Y allí, lejos del estudio y de la maquinaria cotidiana de proyectos, clientes y entregas, comenzaron a preguntarse algo bastante más complicado que cómo debía ser su próximo proyecto: si aquello que habían construido seguía representándolos. De esa pausa nace esta instalación, su primera obra tras regresar de Bali y hacer un reset creativo.

Dormitorio de Feel the Shift de Masquespacio en tonos burdeos, rosa y chocolate en Maison&Objet
El dormitorio lleva la nueva domesticidad de Masquespacio hacia un terreno casi teatral: cama elevada, cortinajes, terciopelos, rosa viejo, chocolate y un biombo de terracota de Poggi Ugo tratado como una pieza escenográfica.

Feel the Shift: la casa que hace visible el cambio

Feel the Shift —algo así como “sentir el cambio”— responde literalmente a ese momento de transición y convierte esa idea en una casa. No una casa real, sino una interpretación de aquello que hace que un hogar resulte humano: intimidad, protección, reconocimiento, conversación y pertenencia. Dormitorio, cocina, salón y zona de trabajo aparecen aquí como escenarios familiares sometidos, sin embargo, a una transformación constante de escala, materia y color.

El cambio se entiende mejor si se conoce el Masquespacio anterior. Su lenguaje continúa siendo reconocible, pero el centro de gravedad se ha desplazado. “Antes, cuando utilizaba tanta geometría y tanto color, era casi como si estuviera diciendo: ‘quiero que me veas, quiero destacar’”, explica Ana a MANERA mientras recorremos la instalación. “Ahora tenemos menos necesidad de protagonismo. Creo que eso también tiene que ver con la madurez”.

Mobiliario de Mas Creations en el salón de Feel the Shift de Masquespacio en París
En primer plano, la butaca Skirt Armchair y la mesa Dressed Table, de la colección realizada con Really Nice Things. Las capas de tejidos, dibujos y flecos resumen una idea central del proyecto: la armonía ya no consiste necesariamente en quitar.

La geometría no ha desaparecido. Simplemente ha dejado de ser la voz más alta de la habitación. “Sigue estando ahí, pero ahora tiene muchas más capas”, explica Ana. Christophe lo resume desde otra perspectiva: “No estamos diseñando algo para convertirlo en un trending. Estamos haciendo todo por ser más fieles”.

El nuevo estilo de Masquespacio: menos geometría protagonista y muchas más capas

Eso no significa que Masquespacio haya abandonado el color, la fantasía o las formas geométricas que hicieron reconocible al estudio. Están todas aquí. Pero han dejado de comportarse como un logotipo. Ahora conviven con más elementos que dan profundidad y definen Feel the Shift.

Hay flecos, terciopelos, cortinas, papeles florales, madera, mármol, tapicerías, patas torneadas, cerámica y muebles que parecen recordar épocas diferentes. Ana cuenta que antes miraba sobre todo hacia los años sesenta; ahora estudia los cuarenta, los veinte e incluso referencias del siglo XIX. Uno de los papeles pintados parte, de hecho, de un modelo alrededor de 1800 antes de ser reinterpretado dentro del universo gráfico del estudio.

Despacho de Feel the Shift con estantería naranja, escritorio rosa y lámparas de Mas Creations
Hasta el despacho abandona la neutralidad: patas torneadas, rosa, naranja, cortinas y formas recuperan una decoración expresiva. El sistema Columns y su evolución hacia el mobiliario forman parte de la colaboración de Mas Creations con IberPoligraph.
Detalle de la cama y cabecero del dormitorio diseñado por Masquespacio para Maison&Objet 2026
Volantes, terciopelos, cortinas y relieves sustituyen a la superficie limpia del Masquespacio más gráfico. Aquí el exceso no funciona como provocación, sino como una nueva forma de confort.

Hay aquí una pequeña revolución doméstica: ya no basta con que una cortina sea una superficie de color. Tiene pliegues, confección, volumen, memoria. “Ya no es una cortina lisa”, resume Ana. Y esa frase aparentemente menor cuenta bastante bien lo que está sucediendo.

Así es Feel the Shift: salón, dormitorio y cocina como escenarios domésticos

El salón es quizá el lugar donde ese giro resulta más evidente. Dos gradas curvas convierten el espacio doméstico en una especie de pequeño anfiteatro, mientras butacas rosas con faldón, terciopelos mostaza con estampados mitad madera de raíz–mitad animal print, dameros rojizos y lámparas escultóricas de cerámica construyen una escena pensada tanto para mirar como para conversar. La casa no se organiza alrededor de una pieza protagonista, sino de la posibilidad de estar juntos,.

El dormitorio resulta más teatral. La cama se eleva entre cortinas y tonos chocolate, rosa viejo y burdeos; el cabecero parece un biombo y las lámparas adquieren una escala casi totémica. La cocina enfrenta un papel floral que invade techo y volumen central con franjas geométricas de rosa, verde y azul, mientras una gran mesa de mármol funciona simultáneamente como isla y mesa comunal.

Detalle de la cocina de Masquespacio con papel Garden Reverie y mesa Fragments en Maison&Objet
El papel floral Garden Reverie trepa por el techo y el volumen central mientras Countergrain convierte la veta de la madera en bandas rosas, verdes y azules. Frente a ellos, Fragments conserva visibles las diferencias entre los mármoles que forman la mesa.
Salón de Feel the Shift de Masquespacio con butaca rosa, lámparas escultóricas y gradas
El cambio no significa renunciar al color. Rosa, mostaza, chocolate y burdeos siguen ahí, pero ahora aparecen entre tejidos, relieves, plantas y objetos que rebajan la antigua precisión gráfica con una domesticidad mucho más blanda.

Todo es reconocible y, al mismo tiempo, ligeramente extraño. Esa era precisamente la intención: partir del hogar como espacio de intimidad, pertenencia y protección para llevarlo hacia un territorio de fantasía. “No buscamos explicar el cambio, sino crear un lugar donde las personas puedan experimentarlo”, explican Ana y Christophe.

No es un giro hacia la sobriedad. Es casi lo contrario. El nuevo Masquespacio es más decorativo, más táctil y también más complejo. Lo que ha cambiado es el tipo de exuberancia.

Durante su estancia en Bali, Ana y Christophe comprendieron que los interiores en los que realmente querían estar eran aquellos donde había capas, cojines, texturas, detalles y una sensación de confort más profunda. Esa revelación aparentemente sencilla acabó modificando su manera de trabajar.

Rincón del dormitorio de Feel the Shift con butaca rosa, biombo y mobiliario de Mas Creations
Un rincón que resume la nueva mezcla: cortinas, asiento con faldón, patrones, biombos escultóricos y una geometría que sigue presente, aunque ya no necesita dominar el interior.
Mesa Bombón de Mas Creations en el interior de Feel the Shift de Masquespacio
La colección Bombón, desarrollada por Mas Creations con Perales 11, convierte mesas y asientos en algo parecido a dulces sobredimensionados: superficies chocolate, bases rosa y bordes redondeados que reivindican el placer como punto de partida del diseño.

Artesanía y oficio: la otra transformación de Masquespacio

La transformación no es únicamente estética. También ha cambiado la relación con quienes producen sus diseños, que ahora es mucho más estrecha. La instalación reúne piezas desarrolladas con Exit Fabrics, Muance, Iberpoligraph, Perales 11, 18 Pies de Altura, Really Nice Things, Radici o Poggi Ugo, entre otros colaboradores.

“Ahora necesitamos oficios capaces de tapizar, hacer cortinas o resolver marcos muy complejos”, explica Ana. “Estamos reivindicando precisamente eso: alejarnos un poco de la industrialización y recuperar el oficio”.

El nuevo Masquespacio no parece menos Masquespacio; parece menos preocupado por parecerlo. Sigue habiendo color, geometría y teatralidad, pero ya no funciona como una firma estampada sobre cada proyecto, ahora convive con algo más cálido, imperfecto y doméstico. Han pasado de diseñar para ser inmediatamente reconocibles a diseñar, quizá por primera vez en mucho tiempo, para reconocerse ellos mismos. Y sobre todo, para crear espacios donde ellos mismos quieran quedarse.

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